Ficha técnica

Título: Libros proféticos. Tomo II | Autor: William Blake| Traducción y Prefacios: Bernardo Santano Moreno | Editorial: Atalanta | Colección: Imaginatio vera | Formato: 20,8 x 27 | Encuadernación: Cartoné | Páginas: 320 | ISBN: 978-84-942276-2-2 | Precio: 58,00 euros  

 

Libros proféticos II

ATALANTA

El poeta, pintor, grabador y profeta William Blake (1757-1827) es una de las pocas mentes poéticas auténticamente imaginativas, creador de un mundo mítico de una profundidad y coherencia únicas en la cultura europea. Su obra ha sido denominada con razón «visionaria». Sin embargo, lo «profético» no significa para Blake una anticipación de hechos futuros por inspiración divina, sino una capacidad para recibir una serie de visiones que le han sido reveladas por agentes superiores.

La presente edición bilingüe, a cargo de Bernardo Santano, reúne por primera vez la totalidad de sus libros proféticos, dividida en dos volúmenes. Este segundo volumen comprende sus dos últimas obras, Milton: poema en dos libros (1804-1810) y Jerusalén: la Emanación del Gigante Albion (1804-1820). Y se cierra con un exhaustivo glosario, imprescindible para la adecuada comprensión de los nombres y conceptos del complejo mundo mitológico blakeano.

Los Libros proféticos nunca habían sido editados de forma completa en español. El hecho de que sus poemas vengan acompañados de todas sus láminas concede por primera vez al lector   de lengua española la posibilidad de acercarse a su obra tal como el poeta la concibió: como una serie de poemarios ilustrados con una indisoluble unidad entre texto e imagen, muy semejante a los códices miniados de la Edad Media.

«La publicación bilingüe de Atalanta de los Libros proféticos, con reproducción de las ilustraciones, en dos volúmenes, es de una relevancia suprema para la comprensión de esta obra en el mundo de habla hispana.» Adriana Díaz Enciso, Milenio. México

«Los Libros proféticos, sumados a los ensayos de Kathleen Raine, publicados poco antes por Atalanta, forman un conjunto que permite al lector español entender por primera vez la importancia de este autor.» Jesús García Calero, ABC

«Gracias a la traducción luminosa de Bernardo Santano, es posible por vez primera acceder en castellano a las obras «proféticas» completas de Blake.»  Ivan Pintor, «Cultura|s», La Vanguardia

Bernardo Santano Moreno, traductor, prologuista y autor del glosario de esta edición, es doctor en filosofía y profesor titular de filología inglesa de la Universidad de Extremadura. Autor de numerosos artículos y codirector de la colección «In Geardagum», publicada por la editorial Sílex, ha llevado a cabo, entre otras obras, la edición completa de los Sonetos de William Shakespeare (Acantilado, 2013) en su doble versión literal y versificada, y la traducción del Prólogo General a los Cuentos de Canterbury de Chaucer en versión poética (Universidad de Extremadura, 2013).

Prefacio

El texto de Milton: Poema en dos libros constaba inicialmente de cuarenta y cinco planchas grabadas en relieve, según la técnica personal que Blake ya había empleado en otras ocasiones. Aunque en la portada figura la fecha de 1804, el proceso de elaboración de la obra se prolongó hasta 1811, y hacia 1818 se añadieron algunas láminas más hasta completar un total de cincuenta. Se conocen cuatro ejemplares de la obra, tres de ellos producidos en 1811, los llamados A, B y C, y el cuarto en 1818, el ejemplar D, conservado en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. En este texto, que de algún modo representa la idea final de Blake sobre el poema, se basa la presen – te edición en inglés, a partir de la cual se ha realizado la traducción española.

El poema está dividido en dos libros, aunque la idea inicial de Blake pudo ser la de desarrollar el tema en doce libros, según se deduce de la portada, en la que parece distinguirse el número 12. La composición gira en torno a dos visiones del poeta. La primera de ellas, narrada en el primer libro, aconteció cuando aún vivía en Lambeth, antes de trasladarse a Felpham. Sin duda le causó una honda impresión, pues la representó en tres láminas (números 17, 32 y 37). En éstas se representa cómo un meteoro penetra a través del pie izquierdo del poeta: «primero lo vi en el Cenit como un meteoro, / descendiendo perpendicular, veloz como veloz vencejo o golondrina; / y cayéndome en el pie izquierdo sobre el tarso, entró por ahí; / pero del pie izquierdo me surgió una tenebrosa nube que se extendió por Europa» (l. 17). De este modo penetra Milton en el cuerpo de Blake, aunque éste aún no es consciente de que se trata de Milton: «Pero no supe que era Milton, pues no puede saber el hombre / lo que ocurre en sus miembros hasta que períodos de Espacio y Tiempo / revelan los secretos de la Eternidad…» (l. 23); no obstante, es entonces cuando los sentidos del poeta adquieren la capacidad de percibir de un modo distinto: «Y todo este Mundo Vegetativo me apareció en el Pie izquierdo, / como una reluciente sandalia hecha inmortal de piedras preciosas y oro. / Me agaché y me la até para transitar por la Eternidad» (l. 23). razón por la que Milton inicia este periplo es esencialmente la de volver a reunirse con su emanación a fin de redimirse. Lo explica al principio en los siguientes términos: «¿Qué movió a Milton, que vagó por la Eternidad / […] desdichado aunque en el cielo […] / contemplaba su séxtuple Emanación, esparcida por la profundidad, / […] a descender al abismo para redimirla y perecer él? / ¿Qué causa movió al final a Milton a esta empresa sin par? / ¡El Canto profético de un Bardo!» (l. 2). Este canto profético del Bardo se convierte en un elemento fundamental del primer libro, ya que aquí revela la razón por la que Milton inicia su viaje.

La segunda visión se narra en el libro segundo y se centra en la aparición de la virgen Ololon, una niña de doce años que se presenta frente al jardín de Blake en Felpham y busca a Milton. Entonces aparece la sombra de Milton y Blake contempla una serie de elementos simbólicos, algunos de ellos con claros tintes apocalípticos e imágenes propias de la Revolución industrial, que representan de algún modo las ideas erróneas que Milton había mantenido en su vida y de las que tiene que purificarse. Esencialmente, ésa es la razón de su periplo y de su necesidad de reintegrarse con Ololon, su emanación. En el apoteósico final del poema, Ololon, convertida en alondra, y el tomillo silvestre, mensajero de Los en el Edén, se elevan juntos.

Éstos son los elementos básicos sobre los que se construye la trama del poema, pero Milton entraña una extrema complejidad. Blake aprovecha para fundir en sus visiones muchos otros detalles autobiográficos que se entremezclan con la narración. Un episodio concreto de este tipo es el enfrentamiento entre William Hayley, su amigo y mecenas, a quien Blake representa como Satán, y él mismo, que en el poema se encarna en Palamabron. Blake aprovecha para llevar a cabo numerosas digresiones que, de manera a veces forzada, integra en el flujo de la narración como si el poema creciera orgánicamente, pues considera que todo aquello que genera su mente creadora debe formar parte del texto.

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