Ficha técnica

Título: Libro de dichos y dudas | Autor: Arthur Schnitzler | Trducción: Adan Kovacsics  | Editorial: UDP | Colección: indicios Género: Ensayo | Páginas: 168 | ISBN: 978-956-314-265-5 | Precio de referencia: $15.000 / us$30

Libro de dichos y dudas

UDP

En los diarios de Arthur Schnitzler queda constancia de que en 1915 acarició la idea de emprender una «especie de autobiografía» que había de titularse Vida y eco – Obra y repercusión. De ese proyecto, abandonado seguramente a consecuencia de la Gran Guerra, sólo llegó a concretarse un primer segmento, publicado póstumamente bajo el título Juventud en Viena. Pero con la sustancia de su experiencia de vida, desprendida de las propias circunstancias biográficas, Schnitzler nutrió un tardío volumen de poemas ligeros, reflexiones y aforismos, publicado en 1927 como Libro de dichos y dudas. De la íntima relación de este volumen con el viejo proyecto autobiográfico da testimonio el hecho de que uno de sus apartados se titule, precisamente, «Obra y repercusión», así como que en su prólogo diga Schnitzler que uno de los motivos que lo decidieron a publicarlo fue «el deseo de corregir toda suerte de errores, deliberados o no, en lo que respecta a mi relación con las llamadas cuestiones eternas y con algunas temporales». Como sea, se vuelcan aquí, fruto decantado de una inteligencia experta en la observación de los seres humanos y en las sutilezas psicológicas, algunas ideas de Schnitzler sobre la religión, la ética, los sueños, la política, el amor, las relaciones humanas, el oficio de escribir o la influencia de la crítica literaria. El resultado es un libro de corte casi sapiencial, una suerte de breviario cuyas insondables hondura y perspicacia sólo se alcanzan a apreciar en sucesivas y siempre reveladoras relecturas.

«En el corazón de cada aforismo, por muy nuevo o incluso paradójico que parezca, late una antiquísima verdad. Arthur Schnitzler
Prefacio

ADAN KOVACSICS

El 24 de noviembre de 1915, Arthur Schnitzler anotaba en su diario que esa misma tarde había empezado a trabajar «de manera sistemática» en una «especie de autobiografía». Su intención era escribir unas memorias que habrían de titularse Vida y eco – Obra y repercusión. Finalmente, sin embargo, el texto quedó inconcluso y se publicó de forma póstuma en 1968 bajo el título Juventud en Viena. Schnitzler emprendió el proyecto en plena guerra mundial, una catástrofe que supondría un corte profundo en la historia política, social, intelectual y también literaria de toda Europa, y muy en particular de Austria-Hungría. No es casual, desde luego, que precisamente en ese momento el autor empezara a indagar en sus años infantiles y juveniles, que volviera la mirada a «lo privado», ya que no compartía el ruidoso entusiasmo colectivo que acompañaba al fragor bélico y que había contagiado a muchos de sus colegas y amigos escritores, tales como Hugo von Hofmannsthal, Felix Salten o Hermann Bahr.
     Tras la derrota, se proclamó la República de Austria el 12 de noviembre de 1918. Schnitzler, con su habitual distanciamiento y escepticismo, apuntaba en su diario: «Ha acabado un día de relevancia histórica mundial. Visto de cerca no parece tan grandioso». En las elecciones que se celebraron al año siguiente votó por los socialdemócratas con el objeto de «apartarse lo máximo posible de la derecha», como anotó el 16 de febrero. Comenzó entonces para él una época en que los críticos liberales habrían de tildarlo de «autor del pasado», mientras que la prensa nacionalista lo insultaba por judío y por supuestamente inmoral. Al socaire de las mayores libertades de la nueva era, el 23 de diciembre de 1920 se estrenó -por fin- La ronda, primero en Berlín y dos meses después en Viena. La pieza, publicada con no pocas dificultades a principios del siglo, no había sido puesta en escena hasta ese momento. Y el escándalo fue enorme. Los espectadores hubieron de acudir al teatro protegidos y escoltados por la policía; el director y los actores de la sala berlinesa fueron denunciados ante la justicia por atentar contra la moral. El 13 de febrero, es decir, menos de dos semanas después del estreno en Viena, el canciller federal austríaco, el sacerdote Ignaz Seipel, calificaba la pieza de «cochina» en un discurso, y días después una multitud asaltaba el teatro. En una carta a Georg Brandes, Schnitzler consideró los hechos ocurridos en torno al estreno de La ronda lo más «cobarde, hipócrita e insensato» entre los «numerosos incidentes» que habían jalonado su vida. Todo ello lo llevó a disponer que la obra no se volviera a representar. Pero los sabotajes no quedaron ahí. En noviembre de 1922, por ejemplo, los nacionalsocialistas reventaban una lectura pública de textos de Schnitzler en Teplice (en la actual República Checa).

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