Ficha técnica

Título: Lectura de Foucault |Autor: Miguel Morey | Editorial: Sexto Piso| Colección: Ensayo Sexto Piso | Páginas: 432 | ISBN: 978-84-15601-50-0 |Precio: 24 euros

Lectura de Foucault

SEXTO PISO

Cuando en 1983 se publicó por primera vez Lectura de Foucault, Miguel Morey pretendía realizar una lectura exhaustiva de la obra de Michel Foucault, un poco como «caja-de-herramientas» foucaultiana, para abrirle paso a los lectores hacia su pensamiento: «Trabajo pues de profesor de filosofía que se obliga a permanecer en la sombra, tratando tan sólo de restituir la voz y la nervadura discursiva del filósofo que explica».  Incluso -como cuenta Morey en el prólogo a esta nueva edición- el propio editor le auguró una «discreta proyección», convencido de que Foucault sería una «moda pasajera».

Sin embargo, pocos meses después los acontecimientos cambiaron de forma imprevisible. Primero, Foucault rompió un silencio de años, publicando los volúmenes II y III de su Historia de la sexualidad. Al poco tiempo, el 25 de junio de 1984, muere en la clínica parisina de la Salpêtrière. De manera paralela, Lectura de Foucault se encontraba agotado y, contra toda lógica editorial oportunista, Miguel Morey se negó a reeditarlo, pues tanto los nuevos libros como las miles de páginas de documentos foucaultianos inéditos, por no mencionar las grabaciones de sus clases en el Collège de France, volvían imposible la tarea de permanecer fiel a la intención original, que era básicamente presentar un panorama minucioso y detallado de la obra de Foucault. De esta manera, Lectura de Foucault se convertía inadvertidamente en una especie de prototipo del «libro bomba» con el que soñara Foucault («Debo añadir que mi sueño, mi sueño personal, no es exactamente construir bombas, porque no me gusta matar a la gente. Pero quisiera construir libros bomba, es decir libros que fueran útiles precisamente en el momento en el que alguien los escribe o los lee. Y que desaparecieran luego»), irrumpiendo fugazmente en el panorama para desaparecer con la misma prontitud.

Ahora que se cumplen treinta años de la muerte de Foucault, se reedita en su versión original la Lectura de Foucault, acompañada de un segundo volumen, titulado Escritos sobre Foucault, donde Morey salda la deuda pendiente con el resto de la obra foucaultiana que no se abarca en este volumen. Como el lector podrá constatar, a la manera de los textos clásicos, la mirada original de Morey sobre Foucault no ha hecho sino volverse más precisa con el tiempo, pues su intuición y anticipación de la enorme trascendencia que tendría su pensamiento han sido ampliamente corroboradas a lo largo de las tres décadas que separan a esta edición de la original.

Prologo a la Segunda Edicion

Se publica aqui de nuevo este libro viejo de unos treinta anos, que no se habia vuelto a editar desde entonces. Las razones de ello no son sencillas de explicar pero intentare hacerlas faciles de entender. En el origen de este libro se encuentra mi tesis doctoral, leida en la Universidad de Barcelona en 1980, tras un moroso trabajo casi entomologico de cuatro o cinco años. La intencion de la tesis era efectuar una lectura de toda la obra de Foucault, toda, pagina a pagina. No se pretendia en ella llevar adelante ni un trabajo critico ni un despliegue hermeneutico. Eran tareas para las que entendia por entonces que todavia no estaban establecidas las condiciones de posibilidad. Para que ello fuera posible, pensaba, era preciso antes seguir la reflexion de Foucault paso a paso, en su articulacion progresiva, persiguiendo las lineas de fuerza que iban imponiendo el rumbo a aquellos discursos, y comprender cabalmente desde que razones era esa su deriva, y no cualquier otra. Es decir, se trataba de dejarle hablar y escucharle, en definitiva. Y este fue el proyecto que se me impuso, llevar a cabo una mera lectura, todo lo exhaustiva que las condiciones materiales de recepcion de la obra de Foucault por entonces permitian, pero tan solo una lectura. Trabajo pues de profesor de filosofia, que se obliga a permanecer en la sombra tratando tan solo de restituir la voz y la nervadura discursiva del filosofo que explica -probablemente fiel a la consigna de Bacon de Verulamio, De nobis  ipsis silemus (ácallemos sobre nosotros mismosâ), con la que Kant encabeza la primera de sus criticas.

La recepcion de Foucault en aquellos momentos era cuando menos problematica, comenzando por las dificultades para hacerse con el cuerpo documental necesario. Paris quedaba mucho mas lejos de aqui de lo que esta a dia de hoy, ni que sea porque entonces eran precisas cosas como tener un pasaporte en regla para ello. Y en su caso y una vez alli, conseguir asentarse minimamente unos dias era tan prohibitivo economicamente como casi esteril a los efectos de la investigacion: la documentacion que se requeria, cuando existia de ella algun deposito accesible, estaba dispersa en infinitas instituciones con su normativa propia cada una, de acceso, de horario, de prestamo o copia. Hablo de la segunda mitad de los setenta, claro. Situemonos por un momento, aunque todo ello resulte hoy bien dificil de imaginar: obviamente Internet no existia (ni tan solo el ordenador personal), pero tampoco el servicio de prestamo interbibliotecario, ni siquiera los servicios de fotocopias eran ni por asomo lo proximos y fluidos que llegaron a ser poco despues, lo cual, para una obra en la que una buena parte de textos de suma importancia estaban dispersos en formato de articulo, conferencia o entrevista, de muy dificil localizacion, significaba enfrentarse con obstaculos de un calibre considerable.

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