Ficha técnica

Título: Las tierras arrasadas | Autor: Emiliano Monge | Editorial: Literatura Random House | Colección: Literatura Random House | Formato: Tapa blanda con solapa | Páginas: 352 |  Medidas: 137 X 230 mm | ISBN: 9788439731269 | Fecha publicación: enero/2016 | Precio: 17.90 euros

Las tierras arrasadas

LITERATURA RANDOM HOUSE

En lo profundo de la selva y de la noche se encienden varios reflectores y un grupo de inmigrantes es sorprendido y atacado por otro grupo de hombres y mujeres, presas de la patria en la que viven y de sus propias historias.

Así arranca esta road novel que atraviesa una narración donde los seres humanos son reducidos a mercancía, donde la violencia es el marco en el que suceden todas las historias y donde el espacio está corrompido por la miseria y la moral de los seres que lo habitan, pero también donde surge una historia enigmática de amor inesperado: la de Estela y Epitafio, jefes de la banda de secuestradores.

Emiliano Monge vuelve a destilar las esencias de una Latinoamérica salvaje, Como vuelve también, a través de los protagonistas y de la masa de inmigrantes cuya individualidad se desmorona poco a poco, a desnudar el horror y la soledad, pero además la lealtad y la esperanza que combaten en el corazón del ser humano.

Las tierras arrasadas cuenta el holocausto del siglo xxi pero también cuenta una historia de amor: la de Estela y Epitafio, jefes de la banda de secuestradores. Una historia de altísimo voltaje estilístico y ritmo trepidante, donde la ficción y la realidad -testimonios de inmigrantes dan forma a los coros de la novela- entretejen un mosaico conmovedor, perturbador y memorable.

La prensa ha dicho:

«Emiliano Monge es como Bolaño y McCarthy: su lenguaje, elegante y sombrío, llena de matices la violencia, el alma de los personajes y la geografía.» T. Bunstead, Times Literary Supplement

«No sé cómo decirles que busquen esta novela y que la lean como si el tiempo no importase.» R. Baixeiras, El Periódico de Catalunya

«La literatura de Monge es capaz de cambiar el sentido de la realidad. Hay que leerlo y releerlo.» Francesca Lazzarato, Il Manifesto

«Los que se acerquen a estas páginas vayan advertidos. Como Dante ante las puertas del infierno: dejad aquí toda esperanza.» Fernando Castanedo, El País

«La literatura de Monge es ejemplar: da la impresión de sumergirse en la oscuridad y de volver a la superficie con una palabra arrebatada al vacío.» Rafael Lemus, Letras Libres

«Una escritura de voltaje lírico tan alto que se tiene que leer en voz alta.» Álvaro Enrique, El Universal

«Las historias que Monge nos cuenta capturan al lector con una fuerza que todo lo aplasta, hasta al lector mismo.» Philippe Ollé-Lapurne, Reforma

 

 

Las tierras arrasadas

EMILIANO MONGE

El libro de Epitafio

I

También sucede por el día, pero esta vez es por la noche. En mitad del descampado que la gente de los pueblos más cercanos llama Ojo de Hierba, un claro rodeado de árboles macizos, lianas primigenias y raíces que emergen de la tierra como arterias, se oye un silbido inesperado, cruje el encenderse de un motor de gasolina y desmenuzan la penumbra cuatro enormes reflectores.

Asustados, los que vienen de muy lejos se detienen, se encogen e intentan observarse unos a otros: los potentes reflectores, sin embargo, ciegan sus pupilas. Acercándose, entonces, las mujeres a los niños y los niños a los hombres, quienes llevan varios días andando dan comienzo al cantar de sus temores.

Chifló alguien y unas luces se
prendieron… no podíamos ver
delante… nos pegamos unos a otros…
puros cuerpos asustados.

Las palabras de los seres cuyos cuerpos desean ser un solo cuerpo atraviesan el espacio y el hombre que silbara vuelve a hacerlo y luego avanza un par de pasos. Ante su cuerpo, el zumbido de la selva, como sucediera hace un instante con las sombras, se deshace y durante un par de segundos sólo se oyen los murmullos de los hombres y mujeres que cruzaron las fronteras.

Unos decían ya nos chingaron…
ya valimos pura verga…
otros nomás querer decir sin decir nada…
como rezando o masticando las palabras.

Escuchando estos murmullos, sin prestarles atención, el hombre que aquí manda se quita la gorra, se limpia la frente con la mano y gira el cuerpo descubriendo su semblante. A primera instancia, sin embargo, no se logra percibir nada especial en este hombre que alza ahora los dos brazos y silbando nuevamente pone en movimiento a los muchachos que sostienen los potentes reflectores.

Tras avanzar algunos metros, los cuatro hombres que empujan los potentes reflectores oyen que otra vez silba su jefe y detienen su avanzar sobre la hierba. Bostezando complacido, el que aquí manda vuelve la cabeza, lleva su mirada hacia una vieja camioneta y le sonríe a la mujer que allí dormita.

Por su parte, los hombres y mujeres que salieron de sus tierras hace días, cuando el encierro repentino en el que se hallan deja de encogerse en torno suyo, sienten como que algo abandona sus entrañas y se acercan más y más unos a otros, convirtiendo en uno solo sus temblores y en una sola voz sus voces huecas. Está pasando la sorpresa y el terror se está llenando de preguntas.

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