Ficha técnica

Título: Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna | Autor: José María Izquierdo | Editorial: Aguilar | Colección: Actualidad | Género: Ensayo | ISBN: 9788403005280| Páginas: 240 | Formato:  15 x 24 cm.| Encuadernación: Rústica |  PVP: 15,00 € | Publicación: 13 de Octubre de 2011

Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna

AGUILAR

¿Puede amparar el periodismo a aquellos profesionales que insultan, difaman o desprecian hasta el punto de desear el aniquilamiento de quienes no comparten su ideología? Los últimos acontecimientos políticos, económicos, sociales de la historia reciente de España -Zapatero, Rubalcaba, la crisis, el 15-M- deberían ser narrados e interpretados desde un foro de debate honesto y objetivo, que no se deje guiar por filias ni fobias. No obstante, algunos conocidos comunicadores de nuestro país han hecho de la desconsideración y el ataque despiadado sus armas de información. Las virulentas proclamas que a menudo escuchamos en la radio, televisión y leemos en la prensa ponen de manifiesto que el periodismo está enfermo, tal vez herido de muerte.

El periodista José María Izquierdo, defensor del valor terapéutico de la denuncia en cualquier ámbito, también en el profesional, nos ofrece en Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna un millar de ferocidades, una antología que pretende recoger sin juzgar el griterío de una de las zonas más densas de la extrema derecha mediática, esa que todavía habita en las cavernas. El único juez es el lector.

«¿Hay sitio para aquel que en el uso de un medio de comunicación desprecia los datos e incluso los históricos con tal de conformar una opinión cuanto más agresiva mejor, es decir, peor?». Juan Cruz

«Esta extrema derecha habita en los pliegues del PP, no en otro sitio. Fue el embrión del partido y ahora parece su herejía, pero continúa en el seno de su Iglesia. Ningún concilio la ha condenado ni ninguno de sus seguidores ha sido expulsado». Iñaki Gabilondo

 

Prólogo 

Por razones nunca suficientemente aclaradas -entre las que no puede descartarse el masoquismo- José María Izquierdo inició hace un par de años la detección y catalogación de material tóxico en el periodismo español de la derecha extrema. Y no contento con detectarlo y catalogarlo procedió a difundirlo en la edición digital del diario El País. ¿Debe considerarse imprudencia temeraria la propagación de semejante material? Izquierdo, periodista de brillante currículo en medios de primerísimo nivel, ha sido ya atrapado por el escepticismo rigurosamente obligatorio en los tiempos que corren, pero conserva la vieja fe profesional en el valor terapéutico de la denuncia. Mucho cabría discutir en torno a ese principio fundamental del periodismo clásico, que apenas se tiene de pie en la actual sociedad narcotizada, pero ni este es el lugar para hacerlo ni es cosa de quitarle la ilusión al antólogo.

       El cual, tras la entrega diaria -en dosis homeopática diríamos-, nos presentó un lote de mayor envergadura, el libro Los cornetas del Apocalipsis. Y ahora, un cargamento de gran tonelaje, estas mil ferocidades, una masa suficiente para ver con claridad el fenómeno tal como Izquierdo lo considera: un asunto peligroso. Los pájaros de Hitchcock solo inspiraban terror a partir de un cierto número, en nubarrón.

       Una vez advertidos los lectores de la conveniencia de acercarse al texto con precaución y mantenerlo lejos del alcance de los niños, debe señalarse que ni las mil frases son de similar categoría ni lo son sus autores. Les une una fraternidad doctrinal común, en el rincón extremo de la derecha, y eso que Izquierdo define como ferocidad. Pero hay gradaciones. No hay escombrera en la que no podamos hallar objetos de valor. Algunas de las mil frases, sin la fiereza de su envoltura, serían reconocidas como puntos de vista radicales, incluso brillantes, aunque no los compartamos. Junto a ellas se amontonan los argumentos basura, la caspa y el patrioterismo, la gracia tocinera y el desdén, que desde tiempo inmemorial abarrotan nuestras cavernas. Por lo que a la forma se refiere, pura dinamita, ¿tenía razón el poeta madrileño Jorge Riechmann cuando decía que «la ferocidad siente nostalgia de la ferocidad»? ¿Tanta brutalidad expresiva está echando de menos algo? Miedo da. Y da miedo porque está demasiado cerca del odio, compañero del alma, compañero, de la historia de España.

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