Ficha técnica

Título: Las drogas en la guerra | Autor: Lukasz Kamienski | Traducción: David Paradela | Editorial: Crítica | Colección: Memoria CríticaFormato: 15,5 x 23 cm. | Presentación: Rústica con solapas | ISBN: 978-84-17067-32-8 | Fecha: oct/2017 | Precio: 23,90 euros  | Ebook: 12,99 euros

Las drogas en la guerra

CRÍTICA

Łukasz Kamieński nos ofrece una nueva visión del papel que han desempeñado las drogas en la guerra, desde los héroes homéricos que consumían opio hasta, en la actualidad, los cientos de miles de niños soldados que combaten drogados.

En esta historia aprendemos cómo los ingleses forjaron un imperio basado en el ron, cómo las tropas de Napoleón descubrieron el hachís en Egipto o cómo las drogas explican las peores aberraciones de la guerra de Vietnam.

Pero, al margen de este escenario de guerras, Kameński nos muestra que muchos de estos productos, prohibidos tan solo hace unos años, han formado parte por mucho tiempo de nuestra vida cotidiana, como la cocaína o como la heroína, lanzada al mercado en 1898, junto a la aspirina, como un sedante para la tos. Este libro, que Foreign Affairs califica de «profundo, perturbador e informativo », nos invita a ver la historia y el presente de las drogas con una nueva mirada.

 

 
Época premoderna
Opio, hachís, hongos y coca

Las culturas humanas siempre han experimentado
con extractos de los animales y plantas con los que
coexisten. Algunos de estos extractos resultaron
venenosos, otros producían alucinaciones y muchos
tenían propiedades medicinales.

John Mann, Murder, Magic and Medicine

 

La historia de las sustancias psicotrópicas es tan antigua como la humanidad. En los tiempos en que el hombre todavía no dominaba la agricultura ni la cría de animales, vivía de lo que conseguía cazar, pescar o recolectar. Por el método de la prueba y error acabó descubriendo las extrañas propiedades, a menudo alucinógenas, de muchas plantas y también de algunos animales. Los pueblos de la Antigüedad, como los griegos, los asirios, los persas, las tribus siberianas, los vikingos, los indios americanos y otros, hicieron abundante uso de una gran variedad de estupefacientes. Las plantas psicoactivas pasaron al uso común, sobre todo con fines ceremoniales y religiosos, y a medida que se convertían en elementos culturales importantes, e incluso esenciales, fueron abriéndose paso también hacia los campos de batalla

 

 

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