Ficha técnica

Título:  La solución | Autora: Araceli Manjón | Editorial: Debate| Colección:  Debate | Género: Ensayo | ISBN: 9788499921532| Páginas: 319 | Formato:  15,1 x 23 cm.| Encuadernación: Tapa blanda con solapa |  PVP: 18,90 € | Publicación:  de 2012

La solución

DEBATE

Aunque hoy parezca imposible, hubo un tiempo no muy lejano en el que la producción, el suministro y el consumo de drogas no estaban prohibidos. Miles de preparados que las contenían se vendían en las farmacias y estaban al alcance de gente de cualquier clase y condición. No se estigmatizaba a los consumidores, y algunas drogas llegaron incluso a ser productos estrella de compañías farmacéuticas que se anunciaban en la prensa como remedios milagrosos contra los más diversos males. Todo esto ocurría sin que la salud pública se resintiese de forma significativa.

Pero a finales del siglo XIX Estados Unidos comienza una nueva cruzada contra la droga con tintes moralizantes, racistas, económicos y políticos, y la exporta al resto del mundo. Esta prohibición ha generado un escenario desolador de violencia y corrupción, mientras Estados Unidos sigue imponiendo su política intervencionista sobre los países productores utilizando como pretexto su «guerra contra las drogas», una guerra que se libra fuera de sus fronteras y que se cobra víctimas ajenas.

Ante este panorama desolador, la autora nos presenta la única salida viable: legalizar la producción, distribución, venta y consumo de las drogas, y con ello empezar a controlarlas.

Durante veinte años, Araceli Manjón-Cabeza ha trabajado en temas relacionados con las drogas, lo que le ha permitido conocer desde dentro el sistema de investigación, persecución y castigo de los delitos del narcotráfico. Ahora, tras una profunda reflexión, alza su voz desde el otro lado y denuncia el fracaso del prohibicionismo en la búsqueda de un mundo sin drogas y su responsabilidad directa en la creación de uno de los negocios criminales más lucrativos y peligrosos de todos los tiempos.

 

Introducción 

Paracelso fue un adelantado a su tiempo; de nombre Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim, nació en Einsiedeln (Suiza) en 1493 y murió en Salzburgo (Austria) en 1541. Hombre del Renacimiento, fue médico y se opuso a la medicina oficial, a Galeno, a Avicena y a Celso, de ahí el sobrenombre que, por oposición, adoptó: Paracelsus, o sea, «superior a Celso». Era experto en magia, que para él no era brujería, y en alquimia, que no entendía como la transformación de metales innobles en oro y plata, sino como la creación de remedios contra las enfermedades. Fue el precursor de la actual farmacología y de la homeopatía.

   La idea de que las drogas, como tantas otras cosas, no son ni buenas ni malas y de que el beneficio o perjuicio que produzcan dependerá de para qué se utilicen y en qué medida, ya fue puesta de manifiesto por Paracelso cuando decía que de cada cosa debe hacerse el uso para el que está destinada porque «nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis»; afirmaba también que «no hay sustancias tóxicas, solamente hay dosis tóxicas»; es decir, solamente la dosis hace el veneno («Dosis sola facit venenum»).

   Esta idea se deduce también del significado del término ambivalente phármakon («droga»): es una sustancia que comprende a la vez la curación y el veneno; no una cosa o la otra, sino las dos a la vez. Que la morfina puede ser buena o mala, en función de para qué se utilice y en qué cantidades se utilice, parece más que evidente. Lo mismo puede decirse del vino, de los antibióticos, de la marihuana, de la aspirina, del opio o del viagra. Como nos enseña Antonio Escohotado, la cruzada farmacológica ha prescindido de esa ambivalencia que nos indica que una sustancia es, a la vez, inocua o mera ponzoña -pero no solo una cosa o la otra-, para imponer una clasificación que distingue entre medicamentos buenos, venenos del espíritu y alimentos o pasatiempos (alcohol, tabaco y café).

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