Ficha técnica

Título: La revancha de la imaginación | Autor: Carlos Granés |  Editorial: CSIC  |  Precio: 21,15 € |  Páginas: 190 | Formato: 24 x 17 cm.  | Encuadernación rústica |  Género: Ensayo | Fecha de publicación: 2008 | ISBN:978-84-00-08687-9

La revancha de la imaginación

CSIC 

Desafiando las corrientes actuales en antropología del arte, La revancha de la imaginación recoge los procesos creativos de dos artistas, el novelista peruano Mario Vargas Llosa y el videoartista colombiano José Alejandro Restrepo, con el fin de observar cómo cada uno de ellos, a partir de experiencias y preguntas similares, ha creado mundos ficticios diferentes. La comparación de ambos creadores sirve para ver cómo los valores y las categorías de percepción no sólo afectan a la manera en que se percibe la realidad, sino a la forma en que se fantasean soluciones para los problemas sociales. Las grandes problemáticas que afectan a las sociedades latinoamericanas -el autoritarismo, la modernización, la integración de las comunidades indígenas y negras, la globalización, el racismo, las jerarquías sociales, la revolución y el fanatismo- aparecen reflejadas en sus respectivas obras. Sin embargo, cada una muestra una realidad distinta: ¿cuál es la Latinoamérica que está en camino de hacerse realidad, la fantaseada por Mario Vargas Llosa en sus novelas y ensayos o la que vislumbra José Alejandro Restrepo en sus videoinstalaciones?

4. LATINOAMÉRICA IMAGINADA

   Los mundos artísticos de Vargas Llosa y Restrepo sugieren que en Latinoamérica el pensamiento y la sensibilidad moderna, que se oponen a cualquier clase de discriminación, al uso arbitrario de la violencia, a las prácticas antidemocráticas y a la explotación de los desfavorecidos, han echado raíces en amplios sectores de su población. Prueba de ello es que ambos creadores, a pesar de la diferente orientación que dan a sus trabajos, coinciden en identificar las mismas taras sociales. Tanto para Vargas Llosa como para Restrepo, el racismo, la pobreza, la falta de oportunidades, la violencia, el despotismo, la intransigencia y la desigualdad son los causantes del malestar que corroe el ánimo de los latinoamericanos. Sin embargo, esta coincidencia, aunque demuestra cierto grado de consenso en cuanto al tipo de sociedad que se desea -una sociedad libre de todos estos vicios-, no supone afinidad en las concepciones que cada uno tiene sobre los problemas y sus soluciones.

   Las imágenes de ambos creadores pueden dialogar y debatir, esgrimiendo argumentos en una u otra dirección, gracias a que están erigidos sobre un terreno común: el desprecio a la violencia, el respeto a los derechos humanos y la tolerancia hacia las distintas formas de vida. Ahora bien, si entre los sectores democráticos hay cierto grado de consenso y opciones como la revolución integral, el rechazo tajante del sistema de producción capitalista y el fundamentalismo doctrinario han dejado de ser viables excepto para quienes coquetean con alguna forma de autoritarismo o fanatismo, ¿cuales son, entonces, las encrucijadas en que se encuentra Latinoamérica sobre las que cabe debatir?

I. Futuro o pasado

   En la Latinoamérica que imagina Vargas Llosa, el pasado, es decir, las tradiciones, el patrimonio y todo el conjunto de costumbres, creencias y caprichos idiosincrásicos que se agrupan bajo el término de «identidad nacional», son posesiones valiosas en las que se demuestra la creatividad de las distintas comunidades que surgieron en las cimas de los Andes, en la selva Amazónica, en las costas que bañan el continente y en cada una de sus regiones y poblados. Esto no significa, sin embargo, que la tradición o la identidad sea un principio estanco, incuestionable o invariable, que deba protegerse y aislarse de cualquier influencia externa bajo la amenaza de perder un elemento vital de la existencia. El pasado de esta región del mundo es digno de asombro y maravilla, especialmente el incaico, con sus templos, soluciones ingeniosas, mitos extravagantes y vigor expresivo. Pero el hecho de que haya logros deslumbrantes no significa que, a la luz del mundo contemporáneo, todas las costumbres y creencias que florecieron en el incanato sean dignas de reverencia y admiración. Muchas de estas tradiciones chocan con la sensibilidad y la moral modernas, lo cual no sería problemático si hubieran desaparecido con la modernización del Perú y hoy sólo fueran materia de estudio para historiadores y arqueólogos. Pero no ha sido así, o al menos no del todo. Costumbres y creencias arcaicas aún sobreviven en zonas rurales y urbanas, y eso, en el Perú imaginado por Vargas Llosa, en lugar de dotar de referentes para afrontar los retos de la vida actual, supone un impedimento para el tránsito hacia la Modernidad. En su mundo literario los lugares que no han sido influenciados por los valores y las instituciones modernas, bien sea en la selva, en las cimas de los Andes o en instituciones corruptas, propician la irrupción de la esfera pulsional del ser humano. El resultado es la violencia, la imposición de la ley del más fuerte, la degradación de la existencia, el machismo y la crueldad.

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