Ficha técnica

Título: La piel que habito | Autor: Pedro Almódovar | Editorial: Anagrama | Colección: Narrativas hispánicas | Prólogo: Vicente Molina Foix | Nº páginas: 184 | Precio: 16,90 euros

La piel que habito

 
 
Desde que su mujer sufriera quemaduras en todo el cuerpo en un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, se interesa por la creación de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su propio laboratorio, una piel sensible a las caricias, pero una auténtica coraza contra todas las agresiones, tanto externas como internas, de las que es víctima nuestro mayor órgano. Para lograrlo ha utilizado las posibilidades que proporciona la terapia celular.
Además de años de estudio y experimentación, Robert necesitaba una cobaya humana, un cómplice y ningún escrúpulo. Los escrúpulos nunca fueron un problema, no formaban parte de su carácter. Marilia, la mujer que se ocupó de él desde el día que nació, es su cómplice más fiel, nunca le fallará. Y respecto a la cobaya humana…
Al cabo del año desaparecen de sus casas decenas de jóvenes de ambos sexos, en muchos casos por voluntad propia. Uno de estos jóvenes acaba compartiendo con Robert y Marilia la espléndida mansión, El Cigarral. Y lo hace contra su voluntad…
 
 
 
PRINCIPIO DEL LIBRO
 
 
 
Sobre la pantalla en negro, un letrero: «… el ininterrumpido ir y venir del tigre ante los barrotes de su jaula para que no se le escape el único y brevísimo instante de la salvación…» (Elias Canetti).
 
 
El cigarral y alrededores. casa palacio
 
A cuatro o cinco kilómetros de Toledo se halla la vasta extensión de El Cigarral. El primer acceso de la casa palacio construida en el siglo XVIII, intervenida en épocas posteriores, es una cancela que da a la carretera. La verja impenetrable, de unos cinco metros de altura, continúa en un muro de piedra.
Pasada la primera cancela, siguiendo un camino de tierra, rodeado de arbustos y olivos, a unos doscientos metros de distancia, hay otra puerta, tan alta como la primera, que continúa en un muro periférico que protege y limita la vivienda. Esta segunda puerta da a un primer patio que a su vez termina en un portón por el que se accede a la parte noble de la vivienda. En el primer patio, una puerta comunica con la cocina, que en su interior tiene otra puerta que se abre a un office por el que se accede al amplio vestíbulo de la vivienda.
Más allá del portón hay otro patio, el patio de los naranjos, un garaje y una puerta por la que se adivina un jardín… 

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]