Ficha técnica

Título: La necesidad del ateísmo y otros escritos de combate | Autor: PB Shelley | Edición, traducción y notas: Julio Monteverde | Editorial: Pepitas de calabaza | Tamaño: 21 x 14,5 cm. | Formato: Rústica con solapas | Páginas: 340 | ISBN: 978-84-15862-38-3 | Precio: 21 euros

La necesidad del ateísmo

PEPITAS DE CALABAZA

Si el romanticismo, como movimiento histórico, nace entre otras cosas como fuerza de rechazo contra el mundo creado por la revolución industrial, Shelley será sin duda el ejemplo más logrado de este ímpetu romántico de reconstrucción de la sensibilidad y la vida humana más allá de las coordenadas del capitalismo. El ateísmo, la organización de la lucha política, el vegetarianismo, la no-violencia, el amor libre o la condena de la pena de muerte son algunos de los postulados que Shelley, adelantándose brillantemente a su tiempo, defendió durante toda su corta pero intensa vida. Y sobre todos ellos, como fuerza primordial, ese aliento utópico que, como el famoso viento del oeste, desordena el presente y lo dirige hacia un futuro diferente.

Según uno de sus biógrafos, «durante un siglo, una gran parte de la popularidad de Shelley estuvo indudablemente basada en el escamoteo del Shelley real». La presente edición, a cargo de Julio Monteverde, ofrece una amplia selección de sus textos de combate, la mayoría de ellos traducidos por primera vez al castellano, y muestra lo esencial de la propuesta política de Shelley para situarlo con todo derecho en el terreno de los grandes precursores de una actitud poética y política nueva.

[Extracto del libro]

El espíritu no puede aceptar como verdad aquello que
carece de una demostración clara y evidente.

Francis Bacon

Advertencia

Ya que el amor a la verdad es el único fin que ha llevado a la redacción de este pequeño tratado, el autor del mismo ruega encarecidamente a aquellos lectores que encuentren alguna deficiencia en sus razonamientos, o que dispongan de alguna prueba que su mente no haya podido obtener por sí misma, la den a conocer públicamente, junto con sus objeciones, tan pronta, metódica y francamente como su libertad se lo permita. Por falta de pruebas, un ateo.

Dios no existe

[Esta negación debe entenderse exclusivamente en lo referente a la existencia de una deidad creadora. La hipótesis de la omnipresencia de un espíritu coeterno con el universo queda por desmentir].

Un examen riguroso de la validez de las pruebas aducidas para apoyar cualquier proposición siempre ha sido el único método fiable para obtener la verdad. Sobre sus ventajas no es necesario extenderse. Nuestro conocimiento de la existencia de una Deidad es un tema de tal importancia que no podrá investigarse nunca con suficiente profundidad. Como consecuencia de esta circunstancia, procederemos breve e imparcialmente a examinar las pruebas que han sido aportadas. Y en primer lugar es necesario considerar la naturaleza misma de esta creencia.

Cuando una proposición se ofrece a la mente, esta percibe el acuerdo o el desacuerdo de las ideas de las que se compone. La percepción de su acuerdo se denomina creencia. A menudo, muchos obstáculos impiden que esta percepción sea inmediata. La mente trabaja activamente en la investigación con el fin de perfeccionar la pasividad propia del estado de percepción. La investigación, al confundirse con la percepción, ha inducido a muchos a imaginar erróneamente que la mente es activa en la creencia, que la creencia es un acto de la voluntad, y que por consiguiente esta última puede ser regulada por la mente. Continuando este error, han llegado a añadir cierto grado de criminalidad a la falta de fe, crimen del que, por su propia naturaleza, la falta de fe es incapaz, de la misma forma que es incapaz de cualquier mérito.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]