Ficha técnica

Título: La llama danzante | Autor: José Luis de Juan | Editorial: Minúscula | Colección: Paisajes narrados, 54  | Género: Novela | ISBN: 978-84-95587-99-2 | Páginas: 368 | PVP: 18,50 euros | 

La llama danzante

MINÚSCULA

Juan y Lotte se encuentran en Villa Aurora, la antigua residencia del escritor Lion Feuchtwanger en el sur de California. Lejos de casa, de las rutinas y lazos familiares, desean ahondar en su relación, que pronto se revela intensa y complicada. Juntos emprenderán en el viejo Chevrolet de un amigo diversos viajes por el desierto de Arizona y la costa del Pacífico. A ella le gustan los pájaros y la poesía; a él, fotografiarla junto a los cactus. El pasado de cada uno, los seres y las escenas que marcaron sus vidas antes de conocerse, afloran durante esas exploraciones. Las carreteras que les llevan hasta viejas misiones abandonadas, que conectan a Juan con su infancia mallorquina, les conducirán también a las regiones más oscuras e íntimas del vínculo que los une. La llama danzante es la historia de un amor que busca un lugar a la intemperie en el que desplegarse y madurar, un amor que el corazón de los protagonistas ansía dolorosamente y cuyo fuego les impide volver atrás. 

«Magnífica novela […] José Luis de Juan logra en La llama danzante la expresión más nítida de la novela trashumante, como la concibieron, entre otros, escritores de la talla de Lawrence Durrell. Estudiosos introspectivos de las posibilidades e imposibilidades del amor. Y de su luminosa agonía.» J. Ernesto Ayala-Dip, El País

«Quizá la mejor novela de su autor.» Eduardo Jordá, Diario de Mallorca

I. Cactus  

1

     Conduce mirando la corriente fangosa del río Gila mientras Lotte habla de Hansel, que no se llama Hansel. Tampoco la niña se llama Gretel, aunque él les llama así, Hansel y Gretel. A Lotte le preocupa que su hijo apenas quiera hablar con ella por teléfono. Él piensa que es normal, los niños se centran en lo que hay alrededor y su madre está muy lejos. Quizá nunca vuelva. Eso no se lo dice porque sabe que los dos niños representan para Lotte casi todo en su vida.

     Le viene a la memoria aquel día que Hansel invitó a un amigo de la escuela y discutieron, no por un juguete, sino más bien por un asunto de geografía. Les oía gritar desde la habitación del fondo, después de haber estado ocupados un buen rato en sus misteriosas diversiones. Hansel sabía todas las capitales del mundo y a qué países correspondían, reconocía todas las banderas del planeta. Había leído todos los libros de Karl May a sus siete años y empezaba a releerlos. 

     Monte-video! Ist Monte-video!

     Pero el amigo no estaba de acuerdo, decía otra capital de Sudamérica, no tiene presente ahora cuál, sin reconocer que Hansel nunca se equivocaba. No en geografía, desde luego, ni en la mayoría de cosas que había llegado a saber por sus propios medios, fuera a través de su manoseado atlas, la enciclopedia o gracias a la bola del mundo, que se mantenía en pie de puro milagro en su escritorio abarrotado con toda clase de objetos. La discusión empezó a convertirse en una pelea de verdad. Agotados los razonamientos, estaban pasando a las manos.

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