Ficha técnica

Título: La Frontera del Narco. Un mapa conmovedor y trágico del imperio del delito en México | Autora: Sanjuana Martínez | Editorial: Temas de Hoy  | Género: Ensayo | ISBN: 978-607-07-0910-4 | Publicación: Septiembre de 2011

La frontera del narco

TEMAS DE HOY

 

La caída de Monterrey

¿Cómo medir los efectos de la guerra contra el narco declarada por Felipe Calderón? 

En el Norte de México podemos encontrar algunas respuestas. Con 50 mil muertos, 20 mil desaparecidos, millón y medio de desplazados, la guerra ha causado una estela de terror y dolor. 

El universo interminable de barbarie se compone de historias, escenas y estampas de primitivismo cada vez más alejado de lo humano. El camino de horror tiene su epicentro en los estados fronterizos. La droga que consumen en Estados Unidos es enviada a sangre y fuego.

Tijuana, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas son zonas en guerra funcionando bajo el control y dominio de los cárteles de la droga que se disputan el territorio mexicano. Los grandes capos son los amos y señores. Son ellos los que quitan y ponen gobernadores, alcaldes, autoridades, policías…

¿La guerra ha debilitado a los cárteles de la droga?… Los hechos dan la respuesta: si antes había siete cárteles, ahora hay más de 14; si antes existía una docena de grupos delincuenciales funcionando a su alrededor, hoy hay un centenar; si antes había 100 muertos; hoy hay 10 mil; si antes ocurrían 400 secuestros hoy hay 4.000… se trata de la multiplicación del crimen organizado y la tragedia.

Al abrir la caja de Pandora, Felipe Calderón, no midió las consecuencias. Inició una guerra sin depurar los cientos de corporaciones policiacas que existen en el país penetradas por el narco. Empezó un combate desigual contra los cárteles, dejando a uno en particular actuar a sus anchas. Lanzó a la calle a un Ejército y una Marina sin preparación y ahora son las instituciones con mayor número de quejas por violaciones a los derechos humanos. El avispero se disparó.

El mayor símbolo de fracaso de la guerra de Felipe Calderón es Monterrey. Fue el orgullo de México; la ciudad empresarial por antonomasia, la sultana del Norte, la joya de la corona. La ciudad industrial sucumbió ante la violencia, teñida con un baño de sangre. La caída de Monterrey es también la caída de México, la ruina de un gobierno.

Las escenas del nuevo Monterrey provocan vértigo. La ciudad ha cambiado tanto que recorrer las calles del centro por la noche, es caminar por una ciudad fantasma. La vida nocturna ha quedado cancelada. La gente está encerrada o asustada. La militarización de la ciudad no ha traído bienestar, por el contrario el 75 por ciento de los negocios cerró. Más de 5.000 empleos se perdieron. Las extorsiones, el cobro de piso y los robos lograron su objetivo.

El secuestro es la industria más próspera. Miles de personas son privadas de su libertad ante la atenta mirada cómplice de algunas policías. Los asesinatos son cada vez más sanguinarios. La escalada de violencia alcanza niveles insospechados que rozan el primitivismo.

Los delitos violentos crecieron un 221 por ciento. En los primeros seis meses de 2011 Nuevo León se convirtió en el estado más violento de la República con 856 ejecuciones. Muy pronto llegó a los 1.000 muertos y pronto también se registró la semana más trágica con 71 asesinados o el incremento de los feminicidios. El ejecutometro suma y suma.

Monterrey es el objeto del deseo. La plaza cuesta 40 millones de dólares al día. Un lugar estratégico de paso, importantísimo para el trasiego de droga al vecino país. Quien tiene Monterrey, tiene el poder. Por eso se la disputan casi todos: los Zetas, el Cártel del Golfo, el Cártel de Sinaloa, los Beltrán Leyva, la Familia Michoacana, el Cártel del Milenio, la Federación… etcétera, etcétera, etcétera.

En medio de la maraña de cifras y costos de la guerra surgen historias que hay que contar, información que es necesario visibilizar, investigaciones por desvelar.¿Cómo entender los efectos de esta guerra, pues?

Explorando sus aristas, contemplando el horror de frente para evitarlo; buscando una luz de esperanza en la heroicidad de algunos; mostrando un punto de reflexión para el consuelo, para cambiar de rumbo, para buscar un futuro mejor.

Durante sus tres fundaciones, Monterrey resistió la batalla de los indígenas, los embates de la Inquisición y la rebelión de los nativos, pero nunca antes en su historia reciente había vivido una guerra irregular urbana como la de los últimos días.

Nuevo León fue uno de los estados menos afectados por la Independencia, y tampoco la Revolución pudo con la Sultana del Norte, consolidada como capital industrial de México. Su historia de guerra de guerrillas, sin embargo, es importante y se centra en la endémica desigualdad social y el aumento vertiginoso de la oligarquía al ritmo del crecimiento de la extrema pobreza.

¿Está pagando Monterrey finalmente su factura de desigualdad?

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