Ficha técnica

Título: La figurante | Autor: A. B. Yehoshua | Traducción: Isabel Marín  |  Editorial: Duomo | Colección: Nefelibata | Año de publicación: febrero 2017 |  ISBN: 9788416634309 |  Páginas: 352 | Formato: 14 x 21,5 | Encuadernación: Rústica con solapas | Precio: 21 euros

La figurante

DUOMO

Noga es una música cuyos dedos están habituados a tocar con delicadeza las cuerdas del arpa. Ahora está lejos de su amado instrumento y de la vida que ha construido en Holanda, pues tiene que volver repentinamente a Jerusalén para ocuparse del apartamento familiar donde creció. Han cambiado muchas cosas desde que se fue. Los vecinos ya no son los mismos, pero también ha cambiado Noga. Durante su estancia en Jerusalén, su hermano le encuentra un trabajo le encuentra un trabajo como figurante en películas de cine y televisión. Estas nuevas identidades borran los límites de su comportamiento, antes protegidos por la música. Noga, siempre una figurante en la historia de otros, siente que puede decidir el argumento de su vida.

«En sus novelas todos es ambiguo, imprevisible, no disimulado, sin dejar de mostrarse, al mismo tiempo, con una claridad meridiana.» Francisco Solana, El País, Babelia

«Escritor exigente, profundo, conciliador, honesto y espléndido siempre.» Mercedes Monmany, ABC, Cultural

«Uno de los más grandes escritores en lengua hebrea.» Isabel Gómez Melenchón, Culturals, La Vanguardia

«La literatura de Yehoshua es de las mejores.» Alejandro Gándara, El Mundo

«Yehoshua alcanza una inmensa riqueza de sensaciones.» Pietro Citati

«Sutil, magnífico.» Le Figaro

 

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El teléfono móvil la despierta a las cuatro en punto de la mañana, y aunque no es más que la alarma olvidada del día anterior, Noga deja sonar la melancólica melodía que un viejo flautista que no quiere ser olvidado instaló en el aparato antes de su larga visita a Israel. Cuando por fin vuelve el silencio, Noga renuncia a volverse a acurrucar en la manta de cuadros de sus padres y retomar el profundo sueño interrumpido por accidente. En lugar de ello, trastea suavemente entre las manivelas de la cama eléctrica, alzando la cabecera del lecho para poder explorar, todavía acostada, el amanecer jerosolimitano en busca de la estrella cuyo nombre lleva.

     Cuando era niña, su padre le decía que para encontrar su planeta tenía que buscarlo o bien antes de que amaneciera, o bien justo antes de que anocheciera, «pero, aunque no consigas encontrarte a ti misma en el cielo -le decía-, tienes que mirar hacia arriba de vez en cuando. Observa por lo menos la luna, que es más pequeña que tu estrella, igual que tu hermano es más pequeño que tú. Lo que pasa es que, como está más cerca de nosotros, nos parece que es más
grande».

     Ya sea debido a su forzada ociosidad o a su trabajo como figurante, que a veces la obliga a trabajar de noche, lo cierto es que en esta visita a Israel alza la vista a menudo hacia el firmamento, que además no tiene nada que ver con los plomizos cielos de Europa.

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