Ficha técnica

Título: La familia Karnowsky | Autor: Israel Yehoshua Singer | Traducción: Jacob Abecasís Rhoda Henelde  | Editorial: Acantilado | Colección: Narrativa del Acantilado, 256 |  Páginas: 460 | Formato: 13 x 21 | Encuadernación: Rústica cosida  | ISBN:  978-84-16011-54-4 | Precio: 29,00 euros

La familia Karnowsky

A través de la historia de tres generaciones de una familia judía, los Karnowsky, esta novela, publicada originalmente en 1943, nos ofrece un fresco extraordinario de la primera mitad del siglo XX. David, el patriarca, que en los albores del siglo abandona el shtetl polaco donde nació para instalarse en Berlín, animará a su hijo Georg a adaptarse y a convertirse en «judío entre judíos y alemán entre alemanes». Georg se convertirá en un respetable médico berlinés y encarnará así la cumbre de la integración y el éxito social de la familia. Su hijo Yegor, nacido durante el nazismo y profundamente marcado por el antisemitismo, desembarcará en una Nueva York inhóspita y culminará el accidentado destino de su linaje. En la presente obra, Singer no sólo escribió páginas de inusual belleza, sino que vislumbró además con una clarividencia sobrecogedora la suerte de los judíos tras la Segunda Guerra Mundial, confirmando, a su pesar, la capacidad profética que sólo los auténticos escritores poseen.
«¡Qué maravilla de libro!». Erri De Luca

«Uno de los grandes escritores estadounidenses del siglo XX». Jonathan Rosen, The New Yorker

«Un poderoso bordado, una auténtica comedia humana de nuestro tiempo que se desenvuelve y se retroalimenta con una intensidad asombrosa hasta un final que contiene una de las escenas más conmovedoras y cargadas de amor, humanidad y realidad que he leído. Una de esas novelas que contienen la emoción de leer y de vivir. Una obra maestra». José María Guelbenzu, El País

«Israel Yehoshua Singer fue uno de los más grandes y potentes narradores del siglo XX. Aquí nos ofrece un extraordinario fresco en torno a una familia judía». Mercedes Monmany, ABC

«Un gran libro que revela una escritura magistral desde la primera página». Sagrario Fernández-Prieto, La Razón

«Un título fundamental de la literatura europea que ayudará a entender la historia de los judíos en la Europa de la primera mitad del siglo XX, y que demuestra lo mucho que Israel Yehoshua Singer conoce la condición humana». Héctor J. Porto, La Voz de Galicia (Fugas)

I

     Los Karnowsky de la Gran Polonia eran conocidos como hombres obstinados y polemistas, aunque también estudiosos y cultivados, sin duda unas mentes de hierro.

     En su despejada frente de estudiosos y en los ojos negros como el carbón, hundidos e inquietos, llevaban inscrito su genio. La obstinación y el espíritu polemista se reflejaban en sus apéndices nasales: unas narices poderosas, de gran tamaño, que sobresalían como un asomo de burla e insolencia de su enjuto y huesudo semblante, como queriendo advertir: «Cuidado, no tocar». A causa de esa obstinación, ninguno de los Karnowsky llegó a convertirse en rabino, aunque podrían haberlo logrado con facilidad. En lugar de ello, se dedicaron sobre todo a comerciar con la madera de los bosques y, con este fin, transportaban los troncos en balsas, aguas abajo del Vístula, llegando a menudo hasta Dánzig. En el interior de las pequeñas cabañas que los balseros no judíos les construían sobre los troncos flotantes, los Karnowsky disponían de la Guemará y otros textos sagrados, que estudiaban con pasión mientras navegaban. Debido a su tozudez, no eran de los que corrían a visitar a los rebbes jasídicos, sino que aprovechaban su tiempo para el estudio, no sólo de la Torá, sino también de temas profanos: profundizaban en las matemáticas y leían libros de filosofía, incluso en lengua alemana de puntiagudas letras góticas. Aunque no eran ricos, sino simplemente personas acomodadas, enlazaron a sus hijos con las casas más adineradas de la Gran Polonia. Las hijas casaderas de esas pudientes familias echaron el lazo a esos jóvenes cultos, altos y bronceados, del frondoso linaje Karnowsky, que desprendían una deliciosa fragancia a bosque y agua. A uno de ellos, David, lo cazó Leib Milner, el más importante maderero del shtetl de Melnitz, para su hija Lea.

     Ya en el primer sabbat después de celebrarse la boda, el forastero yerno del ricachón se las compuso para enfrentarse con el rabino y con los ciudadanos más destacados de Melnitz cuando acudió acompañado a la sinagoga.

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