Ficha técnica

Título: La desgracia de ser griego | Autor: Nikos Dimou | Editorial: Anagrama | Colección: Argumentos Traductor: Vicente Fernández González | Nº páginas: 104 | Precio: 11,90 euros | Ebook: 8,99 euros

La desgracia de ser griego

ANAGRAMA

 

Si Noam Chomsky y Gore Vidal tienen un equivalente griego, éste es Nikos Dimou. Se trata de una de las mentes más fértiles de su generación, un escritor mítico y también prolífico. Pero es conocido sobre todo como el autor de La desgracia de ser griego, publicado por primera vez en 1975.
Dimou decidió, recientemente, volver sobre este texto que le hizo famoso.
La desgracia de ser griego es una serie de ciento noventa y tres aforismos, en su mayoría breves, irresistiblemente agudos y satíricos, sobre Grecia y los griegos. En las últimas líneas del epílogo, Dimou escribe: «Sólo he tratado de articular mis observaciones de tal manera que les parezcan serias a las personas serias, y menos serias a las personas no tan serias. Y ahora me tortura la posibilidad de que suceda exactamente lo contrario.»
Y puede que así sea. Pero lo que es seguro es que, a pesar de que el libro fue y continúa siendo un permanente éxito de ventas, con el paso del tiempo Dimou comenzó a ser considerado por algunos críticos un testigo incómodo, en el mejor de los casos, y un traidor en el peor. Y esto es difícil de comprender cuando leemos
La desgracia de ser griego (un libro en su día muy alabado por John Fowles, buen conocedor del ámbito helénico) en el presente, el momento más duro de la crisis griega. Porque Dimou, a pesar de que a veces es violenta y agresivamente franco y algunas de sus observaciones son discutibles, exuda en sus textos un amor por Grecia más puro, como lo demuestra su multitud de lectores, que el de muchos que se declaran ardientes patriotas.

«Un clásico… Un camino amargo hacia el conocimiento de nosotros mismos… examina con peculiar sarcasmo el tema de la identidad griega moderna» (Elefhterotypia Newspaper).

«La 30.ª edición de La desgracia de ser griego, en el momento histórico más oportuno, ha acabado de convertirlo en una leyenda» (www.eyelands.gr).

«La desgracia de ser griego de Nikos Dimou ha sido leído, comentado y discutido como muy pocos libros en Grecia» (To Vima Newspaper).

«Publicado ahora [2012] por primera vez en Alemania, La desgracia de ser griego es un libro imprescindible para comprender la presente crisis que sacude el país del autor y el continente» (Berthold Seewald, Die Welt).

«»Otros pueblos tienen instituciones. Nosotros tenemos espejismos», reza un aforismo muy citado de esta obra. El ensayo griego de más éxito desde la Antigüedad» (Michael Martens, FAZ).

««Encierra a Grecia en tu corazón y te dará un infarto», escribe Nikos Dimou, el enfant terrible de los intelectuales griegos. Sus afilados aforismos penetran en la conciencia de sus compatriotas. Su libro es una mina de provocaciones» (Lisa Röösli, 3sat Kulturzeit).

«Un vademécum en los tiempos de la eurocrisis» (Alf Mentzer, HR2 Libretto).

«Escrito durante la dictadura de los coroneles y publicado justo después, en 1975, he aquí un pequeño libro actual que cuenta una historia de crisis y de quiebra permanentes: la de un pueblo anonadado por sus héroes, sus dioses y sus diosas, aquejado de un «complejo de inferioridad permanente» y de una maldición desconcertante: «ser el pueblo descendiente de la Antigua Grecia». Un panfleto poco ortodoxo, desesperado y útil» (Le Canard Enchainé).
 

 

 Prólogo

Hay griegos que se cuestionan a sí mismos y griegos que no lo hacen. Estas reflexiones se refieren a los segundos. Están, sin embargo, dedicadas a los primeros.
N. D.

 

 

Introducción:

La desgracia de ser humano 

 

1

Definimos la felicidad como el estado (por lo general pasajero) en el que la realidad coincide con nuestros deseos.

 

2

Por analogía, desgracia debe ser la no coincidencia entre deseo y realidad.

 

3

En otras palabras, podemos denominar desgracia a la distancia entre deseo y realidad. 

 

4

 

Cuanto mayor es la distancia tanto más desgraciados somos.

 

5
Nuestra felicidad (o nuestra desgracia) depende, por una parte, de la magnitud, la intensidad y la cantidad de nuestros deseos, y, por otra, de la naturaleza de la realidad.

 

6

Mi desgracia puede deberse a que tengo deseos desmesurados y excesivos, que (con toda justicia) permanecen incumplidos. O puede que mis deseos sean «razonables» (en el término medio humano), pero que la realidad se ensañe conmigo (como con Job). Hablamos entonces de adversidad.

 

7

Tenemos una concepción estadística de la felicidad. Creemos que una persona con deseos «razonables» deberá tener éxitos y fracasos en igual medida. (Demostración: las expresiones «cambiará la suerte», «la rueda de la fortuna», etcétera.)

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]