Ficha técnica

Título: La convergencia inevitable | Autor: Michael Spence | Editorial: Taurus | Traducción: Rebeca Gimeno | Colección: Taurus Pensamiento | Páginas: 384 | Formato: 15 x 24 | Encuadernación: Rústica | Precio: 22,00 euros | ISBN: 9788430609024 | Ebook: 9,99 euros

La convergencia inevitable

TAURUS

 

Mientras las grandes potencias se estancan, el mundo en desarrollo acelera. ¿Estamos a punto de presenciar un giro histórico de la economía internacional?

Nos encontramos a las puertas de un siglo que será testigo del fin de las enormes desigualdades en riqueza y nivel de vida entre el Occidente industrializado y el resto del planeta. El acelerado crecimiento de las naciones en desarrollo y su convergencia con los países avanzados es una tendencia imparable. Y va a reconfigurar el mundo.

El premio Nobel de Economía Michael Spence explica qué ha sucedido para provocar este giro radical, y los desafíos sin precedentes que supone para los gobiernos nacionales, la coordinación internacional y la sostenibilidad. ¿Podremos aprender a gestionar algo tan complejo como una economía global, con su creciente interdependencia y diversidad? ¿O es la actual crisis precursora de un periodo de destrucción e inestabilidad? ¿Qué va a pasar con la población, los recursos naturales y el medio ambiente?

Con claridad y contundencia, Spence describe lo que está en juego para todos nosotros a la vez que anticipa cómo evolucionará la economía mundial en los próximos cincuenta años. Este libro está destinado a suscitar un acalorado debate sobre el mejor modo de avanzar tras la crisis y de restaurar el equilibrio entre los intereses económicos nacionales y las exigencias internacionales, entre las soluciones a corto plazo y la sostenibilidad en el futuro.

«Entre los economistas el sentido común no es tan común. Afortunadamente, Michael Spence lleva mucho tiempo siendo la excepción. En este libro ofrece su sabiduría sobre el crecimiento económico —y mucho más— en dosis pequeñas y accesibles. Quienes se encargan de dictar las políticas económicas del mundo harían bien en escucharle.» Dani Rodrik, Harvard University

«El ascenso de China es solamente una parte de un asombroso proceso de aceleración de los países en desarrollo que está sucediendo en el mundo. Todos nos percatamos de este profundo cambio, pero pocos tienen la capacidad de distanciarse, ponerlo en perspectiva, analizar el pasado y adivinar a dónde nos conduce el futuro. Michael Spence la tiene, y la utiliza. Esta es una profunda reflexión sobre cuestiones que resultan esenciales. Yo aprendí mucho de este libro, tanto en lo concreto como en lo general: estoy seguro de que otros lectores también lo harán.» Oliver Blanchard, economista jefe del FMI

«Siempre supe que Michael Spence era un magnifico economista. Tras leer este libro, me doy cuenta de que tiene también la rara habilidad de ver la economía mundial —toda en su conjunto, ricos y pobres— con claridad, razón y empatía. Si está buscando una visión lúcida, legible, coherente y libre de prejuicios de lo que ha estado pasando y lo que podría pasar a partir de ahora en la economía mundial, este es un excelente lugar para encontrarlo.» Robert Solow, premio Nobel de Economía

 

 

INTRODUCCIÓN 

 

Este libro trata sobre el tercer siglo de la Revolución Industrial, el que estamos viviendo ahora. Con los limitados datos de los que disponemos y con el meticuloso trabajo académico, lo más acertado que podemos decir es que antes de 1750, durante cientos de años, el crecimiento económico fue insigni%cante en todo el mundo. Según nuestro estándar, la mayor parte de la población era pobre (había algunas élites que eran ricas) y en algunos lugares había una pequeña clase media orientada hacia el comercio. Ser rico y estar en el poder estaban muy unidos. En un mundo con ningún avance todo era un juego de suma cero. No es, por lo tanto, nada sorpren- dente que el poder y la riqueza estuvieran tan correlacionados. Así estaban las cosas, más o menos, en todo el mundo.

Pero en torno a 1750, Inglaterra inició una nueva trayectoria, la de la Revolución Industrial. Los niveles de renta per cápita comenzaron a mejorar. El crecimiento se aceleró y, por primera vez en la historia reciente, fue duradero. Durante el siglo XIX, el patrón se extendió rápidamente a Europa continental, y luego a Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El prestigio- so académico Angus Madison se refería a este grupo de cuatro países como «los retoños de Europa occidental». La Revolución Industrial continuó durante dos siglos, hasta la II Guerra Mundial. También alcanzó algunas partes de América Latina, pero de forma menos completa. 

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