Ficha técnica

Título: La conspiración de las lectoras | Autor: José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro | Editorial: Anagrama | Páginas: 280 | Encuadernación: Rústica | Primera edición: Noviembre de 2009 | ISBN: 978-84-339-0792-9 | PVP: 18 euros

La conspiración de las lectoras

EDITORIAL ANAGRAMA 

 

Desde 1926 hasta el comienzo de la guerra civil hubo en Madrid una asociación de mujeres que, como escribió una de ellas, María Teresa León, «conspiraba para adelantar el reloj de España». Posiblemente fue la más brillante generación de mujeres de la historia de España: María de Maeztu, Victoria Kent, Clara Campoamor, Hildegart, María Lejárraga, Carmen Baroja, Zenobia Camprubí, Concha Menéndez, Maruja Mallo, Ernestina de Champurcin y muchas otras. Pensaron que las fracturas provocadas por las ideologías políticas y religiosas podían superarse mediante la educación. La historia de su fracaso es conmovedora e instructiva, y de ella emerge una pregunta: ¿y si hubieran triunfado?

 

I. EL RETORNO DE UN CASO OLVIDADO

 

En los últimos años me ha interesado cada vez más estudiar la «inteligencia social», es decir, los fenómenos que surgen de la interacción entre inteligencias individuales, y que pueden ser emergentes o submergentes, producir formas de convivencia nobles o encanalladas, claras o confusas, ascendentes o degradantes. Y esto ocurre a todos los niveles de convivencia -en las parejas, las empresas, o las naciones-, lo que me lleva del entusiasmo a la angustia, en una suerte de ciclotimia filosófica, ya que la inteligencia social me parece simultáneamente la gran esperanza de la humanidad y el gran peligro de la humanidad. Ella se encarga de elaborar las normas morales, los códigos jurídicos y las vigencias culturales, y, por ello, la calidad de nuestra vida depende de la calidad de esa inteligencia. Tal vez les extrañe que apele a una inteligencia social en vez de confiar en la inteligencia individual, pero lo hago por buenas razones. La inteligencia aislada no basta para acceder al campo de los valores comunitarios, es decir, para crear formas de vida que se puedan compartir. Como señaló Antonio Machado, en la soledad se ven cosas muy claras que no son verdad. La racionalidad individual puede justificar perfectamente el egoísmo más desmesurado. Ya decía el perspicaz Hume que era absolutamente racional que me importara más el dolor de una muela que el bienestar de la humanidad.

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