Ficha técnica

Título: La comemadre | Autor:  Roque Larraquy  | Editorial: Turner | Colección: El Cuarto de las Maravillas | Género: Novela | ISBN: 978-84-16142-01-9 | Páginas: 160 | Formato:  12,5 x 19 cm.| Encuadernación: Rústica con solapas |  PVP: 11,90 euros 

La comemadre

TURNER

1907. Un sanatorio en Temperley, en las afueras de Buenos Aires. El doctor Quintana se enamora de Menéndez, la jefa de enfermeras -de quien no sabe casi nada, ni siquiera el nombre de pila-. Por este amor, por dinero y por la promesa de trascendencia, Quintana lleva adelante junto con sus colegas -que también aman a la jefa de enfermeras- un experimento descabellado y cruel. La premisa es que una cabeza humana, separada del resto del cuerpo, permanece viva y consciente durante nueve segundos.

2009. Un célebre artista global, ex niño prodigio, decide «dar vida al monstruo» y convierte su propio cuerpo -y el de otros a quienes ama- en arte y mercancía.

En el transcurso del siglo entre una y otra historia median las palabras proféticas o banales de un coro de cabezas sin cuerpo, una colección de juguetes para niños ciegos y la «comemadre», una planta cuya sabia vegetal produce, en un salto entre reinos no del todo estudiado, larvas animales microscópicas capaces de devorar cualquier ser vivo y reducirlo a la nada.

La comemadre es también la «maravillosa y extravagante» primera novela de Roque Larraquy.

«Esta novela, verdaderamente portentosa, rezuma inteligencia, humor, cinismo, crueldad. Pasión fría con efectos desasosegantes, inesperadamente conmovedores».
IGNACIO ECHEVARRÍA 

«Larraquy tardó siete años en escribir su primer libro, de ciento cincuenta páginas, y pasaron otros tres hasta la aparición del segundo, que tiene la mitad. No sabemos cuánto demorará en publicar el próximo, pero intuimos que habrá un tercero y un cuarto, porque en lo que hasta ahora dejó ver de su trabajo se advierte la idea de un proyecto literario. Un proyecto difícil de definir, para el que términos como cuento, novela o poesía son insuficientes».
MAXIMILIANO TOMAS,
La Nación

1907


1

Temperley, provincia de Buenos Aires, 1907

Hay quienes no existen, o casi, como la señorita Menéndez. La «jefa de enfermeras». En el espacio de estas palabras entra completa. Las mujeres a su cargo huelen y visten igual, y nos llaman «doctor». Si un paciente empeora por un olvido o una inyección de más, se llenan de presencia: existen en el error. En cambio Menéndez nunca falla, por eso es la jefa.

     La miro cuanto puedo para encontrarle un gesto doméstico, un secreto, una imperfección.

Lo encontré. Son los cinco minutos de Menéndez. Se apoya en la baranda y enciende un cigarrillo. Como no suele alzar la mirada, no advierte que la observo. Pone una cara de no pensar, de botella vacía. Fuma durante cinco minutos. En ese lapso no logra terminar el cigarrillo y lo deja por la mitad. Su derroche, su lujo personal, es apagarlo con el dedo mojado en saliva y tirarlo a la basura. Solo fuma cigarrillos nuevos. Así entra al mundo todos los días, a la misma hora, y existe el tiempo suficiente como para enamorarme de ella. 

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