Ficha técnica

Título: La biblia vaquera | Autor: Carlos Velázquez | Editorial: Sexto Piso | Año de publicación: 2011 | Formato: 15 x 23 cm | Páginas: 106 | ISBN: 978-84-96867-91-8 | Colección: Narrativa Sexto Piso | Categoría: Relato

La biblia vaquera

 
 
PopSTock! es un territorio norteño regido por «el triunfo del corrido sobre la lógica». Por lugares tan diversos como Moncloyork, San Pedrosburgo y Gómez Pancracio se mueve con soltura la Biblia Vaquera, protagonista en todas sus encarnaciones de este singular volumen de relatos. La Biblia Vaquera es el talismán del Espanto Jr., un «luchador diyei santero fanático religioso y pintor» que se enfrasca en duelos musicales sobre el ring de las principales arenas de lucha libre; en su faceta de Country Bible gana un «reáliti chou» en el que los concursantes deben quemar discos piratas a toda velocidad; es también la codiciada piel de unas botas por las que el compositor de corridos Paulino vende al diablo una noche con su mujer, causándole salvajes quemaduras en un baile; y al mismo tiempo es The Western Bible, una gorda descomunal que tiene la misión de devolver a un hombre el deseo sexual hacia su chamuscada esposa.

La Biblia Vaquera captura los elementos más deformes de una realidad que escapa a toda clasificación. Carlos Velázquez utiliza un lenguaje personal para crear mundos situados en otra dimensión. Con una ironía inmisericorde retrata la brutal comicidad de las tragedias y los triunfos de personajes arrasados por situaciones tan absurdas como verosímiles. Al final sólo queda la certeza de estar habitando un territorio con leyes ajenas a todo aquel que, a diferencia de Velázquez, no las conozca desde sus entrañas.

 

FICHA BIOBIBLIOGRÁFICA DE UN LUCHADOR DIYEI SANTERO
FANÁTICO RELIGIOSO Y PINTOR

 

Nací en una esquina. En una arena de lucha libre. En Gómez Palacio. Soy lagunero.  Soy rudo. Soy un Espanto.

Siempre viví en San Pedro Amaro de la Purificación, Coahuila. El mejor western de mi infancia, rue des Petites Epicuros, Pa´ris, julio, 19**, era ver a mi padre enmarscarado tocar su viejo saxofón de plástico arriba del cuadrilátero. Se llamaba Eusebio Laiseca. Pero era conocido en la noche de Belgrano como el Espanto I, accionista de la compañia RCA. Además de luchador grecorromano y de su afliccion por las nalgas de Raquel Güelch, formó parte del famoso dueto de música norteña El Palomo y El Gorrión.

Pisé la arena Olímpico Laguna a los cinco años.  Aún recuerdo a mi padre imporvisar con las espaldas planas sobre la lona un tema de frí con su doble cuarteto. Ese día, entre las doce cuerdas y las cuatro esquinas y antes de que Don Cherry se lanzara desde la tercera con su trompeta de juguete, desfilé por mis obsesiones.

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