Ficha técnica

Título:Justicia salvaje. La vida moral de los animales | Autores : Marc Bekoff y Jessica Pierce |  Traducción: Laura G. de Rivera | Editorial: Turner |   Colección: NoemaGénero: Ensayo | ISBN:978-84-7506-922-7 | Idioma: Español | Páginas: 272 | Formato:  14 x 22 cm. | Encuadernación:  Rústica con solapas |  PVP: 20,00 € | Publicación: Mayo de 2010

Justicia salvaje

TURNER

Este ensayo explora la vida moral de los animales sociales como los primates, lobos, roedores domésticos, elefantes, delfines e insectos. Presenta estudios de ratas que se negaron a obtener alimentos si eso significa perjudicar a otra rata; la atención prestada por los chimpancés a un chimpancé afectado por parálisis cerebral, y la comodidad ofrecida a los elefantes en duelo por los miembros de su manada.

Los autores sostienen que, a fin de comprender la brújula moral que guía a los animales, debemos ampliar nuestra definición de moral para incluir la conducta moral única para cada especie. Los estudios realizados por los autores, así como expertos en los campos de la psicología, la inteligencia social humana y la zoología apoyan sus investigaciones.

Los autores presentan pruebas de que la moralidad es una estrategia de adaptación que ha evolucionado en varios grupos de animales. Basando su argumento a favor de la moralidad de los animales en la investigación publicada y la evidencia anecdótica, Bekoff y Pierce agrupan las conductas morales en tres grupos: la cooperación, la empatía y la justicia, cada uno de estos se discute y argumenta en el libro. La investigación, la argumentación y los numerosos ejemplos que ilustran este libro lo convierten en una excelente introducción a una nueva ciencia.

Los científicos han siempre desaconsejado interpretar el comportamiento animal en términos de emociones humanas, advirtiendo que tal antropomorfismo limita nuestra capacidad de comprender a los animales como realmente son. Pero entonces, ¿qué pensar de una gorila de un zoo alemán que pasó varios días de luto por la muerte de su bebé?, ¿o de una elefante salvaje que cuidó de una hembra más joven después de que fuera herida por un macho?, ¿o de unas ratas que se negaban a empujar la palanca de alimentación al ver que haciéndolo dañaban a otra rata? ¿No son estos signos claros de que los animales tienen emociones reconocibles e inteligencia moral? Para Marc Bekoff y Jessica Pierce la inequívoca respuesta es SÍ.

«Uno de los títulos científicos más fascinantes y fáciles de leer del año. Este estudio novedoso recoge todas las investigaciones dignas de mención sobre cómo muestran los animales compasión o empatía».- Sunday Telegraph 

 

PRÓLOGO
LO SALVAJE 
 
                                                            Es bastante posible que exista […] una
                                                            cantidad de hombres y mujeres inteligentes
                                                            que no conozcan aún el hecho de
                                                            que los animales tienen códigos morales
                                                            y que, en general, los respetan mejor
                                                            de lo que los hombres respetan los suyos.
                                                                                             William HORNADAY,
                                                                                 The Minds and Manners of Wild
                                                                          Animals [La mente y las actitudes
                                                                                   de los animales salvajes]. 
 
Una joven elefante hembra con una pata herida es atacada por un macho alborotado, borracho de hormonas. Una elefanta mayor que es testigo espanta al macho, regresa junto a la joven y le toca la pata dolorida con la trompa. Once elefantas rescatan a un antílope cautivo en KwaZula-Natal; la matriarca rompe con la trompa los pestillos que cierran el recinto y deja la puerta abierta para que el antílope pueda escapar. Una rata en una jaula se niega a presionar una palanca para conseguir comida cuando ve que otra rata recibe una descarga eléctrica si lo hace. Un mono diana macho que ha aprendido a insertar una ficha en una ranura para obtener comida ayuda a una hembra que no lo consigue, insertando la ficha por ella y permitiéndole comer luego. Una hembra de murciélago frugívoro ayuda a otra que no es de su familia a dar a luz, mostrándole cómo colgarse del modo adecuado. Una gata llamada Libby guía a Cashew, un perro amigo que es ciego y sordo, para que evite los obstáculos y llegue hasta la comida. Varios miembros de un grupo de chimpancés del zoo de Arnhem, en los Países Bajos, castigan a los que llegan tarde a cenar, porque nadie come hasta que todos están presentes. Un gran perro macho quiere jugar con otro más joven y sumiso; al hacerlo se contiene, mordiéndole con suavidad y permitiendo que el otro le devuelva los mordiscos. ¿Demuestran estos ejemplos que los animales tienen comportamientos morales y que pueden ser compasivos, empáticos, altruistas y justos? ¿Tienen los animales algo parecido a una inteligencia moral?
 
   Estamos en un momento en que los animales ganan protagonismo. El historiador Dominick LaCapra, de la Universidad de Cornell, asegura que el siglo XXI será el siglo de los animales. Las investigaciones sobre inteligencia animal y emociones animales interesan a disciplinas que van desde la biología evolutiva y la etología cognitiva hasta la psicología, la filosofía, la antropología, la historia y los estudios religiosos. Existe un gran interés en los aspectos emocionales y cognitivos de los animales y cada día se hacen descubrimientos que sorprenden e, incluso, echan por tierra algunas de nuestras suposiciones acerca de cómo son los animales. Por ejemplo, los peces son capaces de deducir su propio estatus social con respecto a otros peces observando las interacciones dominantes entre ellos. Además, se ha observado que tienen personalidades únicas. Sabemos también que los pájaros planifican futuras comidas y que muchas veces su habilidad para utilizar herramientas supera a la de los chimpancés. Los roedores pueden utilizar una herramienta parecida a un rastrillo para acercar comida que está fuera de su alcance. Los perros clasifican las fotos del mismo modo que los seres humanos. Los chimpancés saben lo que han visto otros chimpancés y tienen mejor memoria para los juegos electrónicos que los seres humanos. Muchos animales, desde las urracas hasta las nutrias o los elefantes, sufren por sus crías; y los ratones sienten empatía. Para cualquiera que siga las publicaciones científicas o la información que aparece en los medios sobre el comportamiento animal, es obvio que estamos avanzando de forma extraordinaria en este terreno.

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