Ficha técnica

Título: Juliet, desnuda | Autor: Nick Hornby |  Traducción: Jesús Zulaika |  EditorialAnagrama | ColecciónPanorama de narrativas | Género: Novela | ISBN: 978-84-339-7543-0 | Páginas: 352 | Formato:  14 x 22 cm. | Encuadernación: Rústica con solapas  |  PVP: 19,50 € | Publicación: 2010

 

Juliet, desnuda

ANAGRAMA

Annie y Duncan están cerca de la cuarentena y son una pareja de hecho desde hace quince años. Viven en una pe­queña ciudad de la costa de Inglaterra, un lugar gris don­de antes veraneaba la clase obrera. Ambos son funciona­rios, llevan una vida tranquila de pequeños placeres, y parecen hechos el uno para el otro. Pero están en la fron­tera de la temida adultez, y a Annie le inquieta ese paso del tiempo sin pasión ni emoción en el que parecen hun­didos, la juventud que se acaba sin propuestas de futuro, y sobre todo, sin hijos. Porque toda la pasión de Duncan se concentra en Tucker Crowe, un músico americano que tras un espléndido álbum, Juliet, desapareció para siem­pre y vive recluido no se sabe dónde. Pero Annie, Duncan y el reaparecido Tucker comienzan a cruzarse por los ca­minos de internet, y también a encontrarse en la realidad más real, descubriendo que la vida nos da sorpresas y que todo, aun en el límite de la madurez, puede cambiar. «Nada más y nada menos que una novela sobre el des­pertar de sentimientos dormidos, sobre vidas pequeñas que crecen, y el papel que el arte juega en este proceso. Sutil, aguda, deliciosamente cómica, realmente conmo­vedora» (Laurence Phelan, The Independent); «Una obra divertida y conmovedora sobre rupturas y renacimien­tos» (Alexandre Fillon, Livres Hebdo).

«Una novela desmitificadora, frívola y sagaz a un tiempo, entretenimiento puro que no puedes dejar de leer, otro Alta fidelidad con personalidad propia… Es un libro altamente recomendable para los que crean que la crisis de los 40 es una falacia o para los que quieran reírse sanamente de ella» (Sergi Sánchez, El Periódico).

«Hornby aúna dos de sus mayores pasiones (la música popular y la soledad de las parejas) en torno a una historia rocambolesca, pero sabiamente dispuesta y feliz, muy felizmente resuelta… El autor de Alta fidelidad destila lo mejor de su talento» (Ricardo Menéndez Salmón, La Nueva España).

«Amena, irónica y ágil. Es una novela inteligente y llena de encanto. Quienes ya conozcan a Hornby no se verán defraudados por una obra en la que brillan sus principales señas de identidad, mientras que los neófitos descubrirán las bondades de quien ya ha de ser considerado, con todo mérito, un clásico contemporaneos» (Javier Sánchez Zapatero, La Gaceta de Salamanca).

«Juliet, desnuda ofrece una impecable descripción de la construcción de un culto musical y la dinámica interna de sus integrantes» (Diego A. Manrique, El País).

«Es un libro imposible de no recomendar, otra foto generacional, triste y sin embargo risible. La dulce mirada de Hornby, que somete a juicios sumarísimos a sus tristes personajes pero a los que siempre acaba indultando. Mejor verlo de esta manera» (Jorge Casanova, La Voz de Galicia).

«Música, humor del sutil y del mordaz y una increíble capacidad para radiografiar personajes reales son las tres virtudes que Hornby, otra vez, ofrece al lector» (El Ideal Gallego).

«El escritor inglés sigue obsesionándonos con su última obra. Melómano, futbolero, hilarante… Es sin duda uno de los autores más destacados de la cultura pop» (Laura F. Manzano, Downtown).

 

1

     Habían volado de Inglaterra a Minneapolis para mirar unos aseos. La verdad desnuda de esa realidad sólo se hizo consciente en Annie cuando de hecho estuvieron en su interior: aparte de los graffiti en las paredes, algunos de los cuales hacían algún tipo de referencia a la importancia de los retretes en la historia de la música, era un recinto húmedo, oscuro, maloliente y absolutamente común y corriente. Los norteamericanos eran muy buenos en lo de sacar el mayor partido al patrimonio común, pero ni siquiera ellos dos podían hacer mucho más en aquel lugar.

     -¿Tienes la cámara, Annie? -dijo Duncan.

     -Sí. Pero ¿qué quieres fotografiar?

     -Bueno, ya sabes…

     -No.

     -Bueno…, pues el urinario.

     -¿Qué…? ¿Cómo les llamas a estas cosas?

     -Mingitorios. Eso.

     -¿Quieres salir en la foto?

     -¿Hago como que estoy meando?

     -Si quieres… 

     Duncan se puso delante del mingitorio del medio de los tres que había, con las manos frente a él en ademán convincente, y sonrió a Annie mirando hacia atrás por encima del hombro.

     -¿Ya?

     -No estoy segura de que haya funcionado el flash.

     -Saca otra. Sería idiota haber venido hasta aquí y no conseguir una buena.

     Esta vez Duncan se quedó de pie dentro de uno de los excusados, con la puerta abierta. Por alguna razón la luz era mejor allí dentro. Annie consiguió una buena fotografía de un varón en un retrete público, la imagen que cabría esperar en esos casos. Cuando Duncan se apartó, Annie pudo ver que el inodoro, como casi todos los de los clubs de rock que había visto en su vida, estaba atascado.

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