Ficha técnica

Título: Jota, caballo y rey | Autor: Daniel Samper Pizano | Editorial: Alfaguara | Colección: Hispánica  | Medidas: 152 X 240 mm | Formato: tapa blanda con solapa | Páginas: 292 | ISBN: 978-84-204-1951-0 | Precio: 17,90 | Ebook: 8,99 euros

Jota, caballo y rey

ALFAGUARA

Jota, caballo y rey es el relato de un joven de clase baja que  traba amistad con un chico de clase alta forzado a enfrentarse con el  decepcionante mundo de los adultos; es la semblanza de un caballo que  logra darle fe a un país que estaba por perderla definitivamente, y es  la tragicomedia de un dictador que, cegado por la ingenuidad y la  arrogancia, queda a merced de los planes de una de sus hijas y de los políticos que lo acompañan.

El golpe militar del general Gustavo Rojas Pinilla en 1953 encarnó en  Colombia una esperanza de paz y progreso que se desvaneció un  año  después de manera violenta. Por la misma época, un caballo criollo de  carreras llamado Triguero se convirtió en héroe nacional. Esos son los hechos reales. A partir de ellos, Daniel Samper escribe, con la inteligencia y la pluma  ágil que lo caracterizan, una obra de ficción salpicada de  humor que  cuenta la lucha de Rojas Pinilla y su astuta hija natural, Sagrario, por  apoderarse de la popularidad del caballo. También relata la amistad  entre Rafael, hijo del veterinario de Triguero, y Jota, un adolescente  que trabaja en el hipódromo. El escenario es la Bogotá de mitad del  siglo XX que, como los dos jóvenes, atraviesa las miserias y las glorias del crecimiento.

Las historias principales -una inscrita en la tradición de las novelas  de dictador y la otra en la de las novelas de iniciación- se  entretejen  para trazar una sutil, brillante y agridulce caricatura del poder, con su vanidad y su corrupción.Esta narración es una prueba más de que el humor constituye la más compasiva y punzante de las críticas.

Triguero es un caballo purasangre, el favorito de su propietario -el ministro de Trabajo Rovira Valenzuela- y de la afición hípica bogotana de 1954, primer año de mandato del general Gustavo Rojas Pinilla. El caballo está destinado a ser el gran campeón de la triple corona y a robarle toda la atención al Jefe Supremo, pero Sagrario Rojas, la hija natural del presidente, hará hasta lo imposible para impedirlo. Rafael Trajano, hijo del veterinario de Triguero, y Jota, un palafrenero que trabajó en el hipódromo, se harán amigos mientras presencian cómo el famoso caballo afectará la vida pública y privada de los colombianos.

La crítica ha dicho…
«Espléndido libro. Quedé enamorado de Rojas Pinilla, el ladrón de vacas.» Fernando Vallejo

«Samper es el más leído de los humoristas colombianos. Hablo del humorista que sin abandonar el payaso, el bromista, el comediante, el caricaturista o el arlequín, pretende alcanzar la pretendida quinta esencia de la seriedad.» Millôr Fernandes, escritor y filósofo brasileño

 

CAPÍTULO UNO

Octubre de 1953

-¡Que no me abran la llave! Era la tercera vez que el Teniente General Jefe Supremo Excelentísimo Señor Presidente de la República Gustavo Rojas Pinilla protestaba por el súbito descenso de la temperatura del agua que goteaba precariamente de la ducha. Ahora asomó la cabeza enjabonada por la cortina y volvió a gritar.

-¿No ven que me estoy congelando, carajo?

Estaba desnudo en la tina y había tenido que sacarle el quite al chorrito de agua tibia, en realidad, más fría que tibia, que caía de la regadera.

-En este país es más fácil dar un golpe de Estado que arreglar una cañería -murmuró.

Desde el otro lado de la cortina oyó la voz de doña Carola.

-¿Qué son esos berridos tan espantosos, mijo?

-Los de un hombre empeloto que se muere de frío, ¿no ves? ¿Será que no es posible que en el Palacio Presidencial le respeten a uno su baño? Llevo días pidiendo que no me abran la llave, carajo.

-Voy a ver qué es lo que pasa, pero dejá de echar ajos, Gustavo.

-No, no, que vaya el capitán Velosa. Se supone que es mi ayudante.

El Supremo oyó ecos y burbujas en la tubería, como si estuviera naufragando un transatlántico, y al cabo de unos segundos se detuvo por completo el chorro. Atisbó la regadera y vio que había dejado de lagrimear. No salía agua fría, ni caliente, ni tibia. No salía nada. Se sorprendió: era la primera vez que ocurría en los pocos meses que lle vaba en el edificio. Entonces procedió a dar un tremendo golpe mi litar a la tubería con la escudilla metálica del jabón y de inmediato se precipitó sobre su cabeza una andanada de líquido oscuro y caliente que, en vez de limpiarlo, lo en sució y le provocó ardor en la calva.

-¿Dónde carajos está el capitán Velosa? ¡Que venga! Pero no llegó el capitán Velosa, sino doña Carola.

-El capitán está abajo tratando de arreglar lo del agua, mijo. Debés tener en cuenta que este pala cio es una construcción vieja. Antes hay agua…

-Qué palacio ni qué diablos. Estaba más cómodo en el cuartel.

-¿Y de quién es la culpa? ¿Quién se empeñó en trasladar la Presidencia aquí? ¿Quién sacó a la Cancillería del edificio y le dio dos meses al Ministerio de Obras Públicas para dejarlo a la altura de un Palacio Presidencial? Vos, mijo.

-Sí, pero porque tengo sentido de la historia. Acuérdate que desde esta misma casa, a lo mejor desde este mismo baño, gobernó Bolívar.

-También me acuerdo de que Bolívar tuvo que volarse por una ventana, que vos sabés cuál es, para que no lo mataran. No quiero recordarte que los que querían acabar con él habían sido los que más incienso le echaban y lo llamaban Libertador.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]