Ficha técnica

Título: Intrusos y huéspedes & Habitación doble | Autor: Luis Magrinyà  | Editorial: Anagrama | Colección: Narrativas hispánicas Páginas: 552  |  ISBN: 9788433998316 | Precio: 22,90 euros  | Código: NH 583 | Fecha:  marzo 2017 |

Intrusos y huéspedes & Habitación doble

ANAGRAMA

Los personajes de Luis Magrinyà son de lo más variopinto: padres alejados de sus hijos, que vuelven para desajustarles la existencia y presentarlos a «malas compañías» con las que acaban elaborando una fórmula nueva de MDMA en el garaje; padres que escriben memorias de sus hijos asesinos en serie; periodistas que se citan con sus ex novios en Ámsterdam y recogen objetos perdidos en los canales helados; editoras enamoradas de músicos mucho más jóvenes que ellas, por los cuales están dispuestas a vender su casa; camellos cultivados que se van al campo en busca de refugio y encuentran remedios para sanar a amigos menos beneficiados… Y con todos ellos, que nunca están demasiado lejos de nosotros, un puñado de conflictos pequeños, que gestionan con una inteligencia funcional tan corriente como extraordinaria. Extraordinaria es también la habilidad de quien los ha creado, capaz de extraer de los contornos con menos relieve un mundo de posibilidades narrativas. Personajes en plena crisis, en el centro de complejas redes de relaciones y asediados por psicologías problemáticas, cuyos éxtasis y abismos se narran con un optimismo nada épico, y a los que el autor retrata mediante narradores tan implicados en el relato como interesados en observar a los demás.

Con un estilo analítico, reflexivo, humorístico y antisentimental, modulado por una conciencia extrema -y una lúcida defensa- del lenguaje, así como por una exigencia de precisión constante, Luis Magrinyà construye con Intrusos y huéspedes & Habitación doble un sistema de equilibrios deslumbrante y singular, despreocupado de los géneros, experimental de un modo personalísimo, sincero y esquivo; un proyecto unido por hilos zigzagueantes y más o menos secretos, por hiatos que indagan en formas nuevas de continuidad, que ahora presentamos de nuevo acompañado de un prólogo entusiasta e iluminador de Gonzalo Torné.

«Los escritores originales, aunque sean divertidísimos y nada oscuros, nos obligan a que empecemos a explicarlos cada vez casi de cero. Tendría que pensar mucho para encontrar un escritor vivo más original que Luis Magrinyà» (Del prólogo de Gonzalo Torné).

«Entre los mejores escritores de la narrativa española actual… Tiene un talento inmenso y una escritura clásica, a lo Thomas Mann o a lo Musil» (Ignacio Echevarría). 

«Magrinyà vale la pena» (Rafael Conte).

«Magrinyà pertenece a la estirpe de los conquistadores del nuevo horizonte» (Nadal Suau).

«Uno de estos autores que ayudan a echar vistazos por el mismísimo alrededor» (Alejandro Gándara).

«Magrinyà es un estupendo escritor, siempre arriesgado, complejo y penetrante» (Pablo Martínez Zarracina).

«Luis Magrinyà mola» (Antonio J. Rodríguez).

«Escribe brillante, distinto, con ambición» (Javier Cercas).

 

LUIS MAGRINYÀ Y LOS CONSTRUCTORES
DE ZEPELINES 

     Contemplad los zepelines. ¡Milagros esféricos, orgullo de nuestros cielos! Punta de lanza de una innovadora empresa de recreo, de transporte, militar…, destinados, desde el glorioso día en que fueron diseñados, a colonizar el espacio aéreo… Pero un momento, un momento, ¿dónde están los zepelines? Desalojados por las naves aerostáticas, arrinconados y reducidos a maniobras comerciales menores… ¡Expulsados del firmamento! Que no cunda el desánimo: las tecnologías se relevan, todo pasa o se transforma y se altera… Todo cambia, menos la vanguardia. La irreductible vanguardia (casi coetánea del zepelín) sigue allí con indiferencia de lo que ocurre en el mundo de los hechos, cristalizada en una serie de fórmulas bien conocidas, mimada por los departamentos universitarios, alojada en una reducida, pero resultona, parcela del mercado. Para sobrevivir sólo se le pide una cosa: que no se esconda, que exhiba orgullosa sus rasgos distintivos, que sea tan inmediatamente reconocible como esos espías de película que se delatan con el mismo periódico con el que tratan, pobres inocentes, de ocultar su rostro.

     Para cumplir con esta exigencia (parecerse a los modelos del pasado) el precio que ha pagado la vanguardia es la pérdida de una de sus características iniciales: la originalidad. Una prosa escrita con las técnicas de la vanguardia puede ser dificilísima, pesada o estupenda, pero sus intenciones suelen ser transparentes, se le ha gastado el brillo de la extrañeza. Si, como sospechamos, nuestros vanguardistas de academia se han transformado en obsoletos zepelines entrañables, ¿dónde vamos a encontrar una escritura original? ¿Se ha retirado la novedad de nuestras letras, transcurre toda la escritura por los previsibles cauces mercantiles de los géneros? Pues no, la originalidad sigue siendo un principio activo de la prosa actual, escondido a la vista de todos los que se toman la molestia de buscarla, segregando sus valiosos componentes: extrañeza, sorpresa y audacia.

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