Ficha técnica

Título: Incisiones | Autor: Cecilia Dreymüller  | Editorial: Galaxia Gutenberg | Páginas: 400 | Formato: 13 x 21 | Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta | Género: Ensayo | Precio con IVA: 24 euros   | ISBN: 978-84-8109-669-9

 

Incisiones

EDITORIAL GALAXIA GUTENBERG 

En las seis décadas transcurridas desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la literatura en lengua alemana ha mostrado una fecundidad y una riqueza extraordinarias, cuya notoriedad acreditan cinco premios Nobel -a Nelly Sachs, a Heinrich Böll, a Elias Canetti, a Günter Grass, a Elfriede Jelinek-, así como el prestigio y la influencia de autores como Max Frisch, Peter Weiss, Christa Wolf, Thomas Bernhard, Peter Handke o W. G. Sebald. Afincándose en la perspectiva del lector de habla hispana, el presente ensayo traza un panorama crítico y ordenador de este período tan extenso como complejo, u lo hace atendiendo al desarrollo simultáneo -y a menudo divergente- de la narrativa tanto en Alemania (dividida hasta 1989 por el Telón de Acero), como en Austria y en Suiza.

Este libro no es un manual en el sentido clásico del término. Su intención es interpelar críticamente la narrativa -pues a este género se ciñe, aunque no estrictamente- surgida después del cataclismo que barrió toda una tradición cultural, y rastrear su conexión con el momento pasado y el presente. Es decir, averiguar qué nos explican los libros de ficción de quienes los leyeron en su hora (tanto en el ámbito de la lengua alemana como fuera de él), y qué nos puede decir a los lectores de hoy.

¿Se sostienen todavía la alta estimación que en su día recibieron las obras de Böll y Frisch? ¿No se obviaron otras más incómodas y estéticamente exigentes? ¿Qué papel jugó el Grupo 47 en la evaluación de los autores no afines a él? ¿Qué fue de las escritoras de la generación de la posguerra? ¿Hasta qué punto influyó la Guerra Fría en la recepción de los narradores germano-orientales? ¿Está la literatura alemana todavía dividida por fronteras políticas? Responder a estas preguntas requiere pronunciamientos decididos, aunque probablemente parciales, tanto más apremiantes cuanto que, a lo largo de las últimas décadas, la narrativa en lengua alemana ha reflejado como pocas los procesos de transformación de la sociedad, desempeñando en ocasiones una importante función catalizadora de la conciencia colectiva.

                                             FINAL DEL CUENTO

¿Dónde está hoy la literatura alemana? El esplendor de los años cincuenta, sesenta y setenta se ha apagado. Desde hace tiempo, la influencia de escritores como Thomas Bernhard o Max Frisch es sólo recuerdo. Desaparecidos los grandes monstruos, a primera vista no se divisan sucesores. Resulta imposible identificar la literatura alemana por características inconfundibles o por grupos de autores unidos en un programa literario. Aunque se dan escritores importantes en todas las generaciones, no cuajan entre ellos para constituirse en productores de una literatura con idiosincrasia propia.

Las editoriales tampoco facilitan la tarea al lector. Si antes seguían título a título la trayectoria de un autor, ahora picotean aquí y allá, según las posibilidades de venta. Un soberano desconocimiento impide el seguimiento constante de los imprescindibles. No existe un criterio editorial, más allá del comercial, que refleje cabalmente la literatura alemana. Fuera de la nómina de los premios Nobel y las viejas glorias, las editoriales relevantes no se arriesgan. Es una práctica generalmente aceptada, ya que el editor empresario ha desplazado por completo al editor mediador cultural.

No obstante su inoperancia, la literatura alemana es hoy más productiva que nunca. Entre 1995 y 2005 coincidieron, en un ambiente de gran efervescencia cultural, un ingente número de novedades narrativas, motivo por el que se llegó a hablar eufóricamente de renovación y cambio de paradigma. La densidad de debuts, sin embargo, no atestigua tanto un florecimiento literario como el buen funcionamiento del sistema de talleres, ayudas y premios con los que en los países de habla alemana se fomenta la escritura creativa, que de este modo se ha convertido en un sustancioso medio de vida para determinados autores, y en una inversión rentable para algunas editoriales. Según Ulrich Janetzki, director de la Literarisches Colloquium Berlin: «Muchas veces los agentes literarios ya están esperando prácticamente en la puerta de nuestros talleres literarios para cazar autores, a los que llegan a pagar anticipos de veinticinco mil euros por manuscritos de cincuenta páginas».

En virtud de este sistema de incentivación, muchos escritores jóvenes se han adaptado con facilidad al mercado, convirtiéndose en hábiles urdidores de tramas, ejecutadas según las pautas de los institutos de literatura. Prolifera una narrativa bien hecha, de escritura suelta y eficaz y de contenidos atractivos pero profundamente intercambiables. No se produce así nada que no pueda encontrarse en cualquier otra parte del mundo. La mayoría de las publicaciones, celebradas por los medios como una revelación -como, recientemente, las entretenidas pero completamente inocuas novelas de Tanja Dückers, Felicitas Hoppe, Julia Frank, Sven Regener o Leander Scholz-, no plasman ninguna nueva conciencia histórica, ni suponen renovación alguna, sino más bien diversas modalidades más o menos acomodaticias del incuestionado Zeitgeist oportunista, confeccionadas a partir del más chato realismo descriptivo, y de las que apenas queda en la memoria otra cosa que las penosas etiquetas que sirvieron para promocionarlas, como «milagro de señoritas», «generación golf», «generación Berlín» y cosas de este tipo.

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