Ficha técnica

Título:Ideas para sobrevivir a la conjura de los necios | Autor:Jonathan Swift   | Editorial: Península | Prólogo: Mario Muchnik | Traducción: Mauricio Bach | ISBN:978-84-9942-234-3 | Páginas: 128 | Precio: 12,90 euros | Ebook: 10,99 euros

Ideas para sobrevivir a la conjura de los necios

PENÍNSULA

 

«La pequeña joya que es este libro reúne muchas verdades, algunas grandes, otras diminutas. Swift fue un hombre interesado no solo por la filosofía, a la que contribuyó con memorables grandes verdades, sino también por la política, una actividad en torno a las verdades gigantescas.» Mario Muchnik

En tiempos de mentiras de salón y simulaciones, cuando cualquier afirmación, sustentada en una idea desarrollada, cabal, ha sido convertida -por interés de la subjetividad neoliberal- en peligroso dogma, es necesario fijarse en autores como Jonathan Swift que, valiente y controvertido, plantó cara a las convenciones, utilizó el humor como arma política y desarmó a sus adversarios con fina ironía irlandesa.

Escritor moral, satírico de envenenada semántica, fue capaz de alertar sobre incipientes problemas sociales, siempre con una mirada cómplice hacia los desfavorecidos. La agudeza de sus observaciones, vestida de elegante sintaxis, lo ha convertido en un maestro. Un autor necesario, imprescindible, contra la molicie imperante.

 

Comienzo del libro

 

SEGÚN

Hay dos tipos de verdades: las pequeñas y las grandes. Lo contrario de una pequeña verdad es falso. Lo contrario de una gran verdad, también es verdad.  Es un viejo dicho que me intrigó hasta que comprendí lo frágiles que eran las cosas que yo sostenía. Cuando se lo conté aVictor Weisskopf, uno de los padres de la bomba atómica, se quedó pensativo hasta que me respondió: «Lo que dices es una gran verdad». Cuando se acallaron las carcajadas, señaló una estrella que cruzaba a ojos vista el negro y diáfano cielo osbre el lago de Varenna, nos explicó que era un satélite artifcial y supo identificarlo. Lo volvimos a ver cruzar el cielo noventa minutos más tarde, mientras comíamos pizzas.

 

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