Ficha técnica

Título: Historia de las creencias (contada por un ateo) | Autor: Matthew Kneale | Editorial: Taurus | Colección: Taurus Pensamiento | Género: Ensayo | ISBN: 9788430607280 | Páginas: 279 | Formato:  15 x 24 cm.| Encuadernación: Rústica |  PVP: 19,00 € | Precio e-booK: 9,99 Publicación: 23 de octubre de 2013

Historia de las creencias

TAURUS

¿Qué fue lo primero que motivó al hombre prehistórico, refugiado en la oscuridad de sus profundas cavernas, a recurrir al reino de los espíritus? ¿Y por qué la fe ha prosperado desde entonces, empujándonos a reflexionar sobre el cielo y el infierno, el pecado y la redención y, sobre todo, los dioses?

La religión refleja nuestras más altas esperanzas y nuestros peores temores. Y tanto si usted es creyente como si, al igual que Matthew Kneale, posee la perspectiva de un no creyente que admira la capacidad del hombre para crear e imaginar, no cabe duda de que ha dado forma al mundo en que vivimos.

A medida que han cambiado nuestros sueños y pesadillas también lo han hecho nuestras creencias. De los chamanes a los sacerdotes aztecas, de los budistas a los cristianos, los dioses que creamos han evolucionado y mutado con nosotros.

La fe ha sido la más épica labor de invención del hombre. Se ha convertido en nuestra más íntima compañera y ha seguido a la humanidad a lo largo de los continentes y a través de las épocas. Ésta es su historia.

 

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LA INVENCIÓN DE LOS DIOSES

ALGUIEN COGIÓ UN TROZO DE COLMILLO DE MAMUT

Hace unos 33.000 años, en lo que hoy en día es Baden-Württemberg, en el sudoeste de Alemania, pero que en aquella época era una helada tierra salvaje enclavada entre grandes placas de hielo, alguien cogió un trozo de colmillo de mamut y -sin duda acurrucado junto a una hoguera para mantenerse caliente- empezó a tallar.

     Cuando hubo acabado, la figura final solo tenía 2,5 centímetros de alto. A pesar de lo pequeña que es, llama la atención inmediatamente, y también es un poco desconcertante. Tiene dos piernas y la pose es fácilmente reconocible como humana, pero la cabeza es de león. Exactamente qué se hacía con ella es algo que sigue siendo un misterio, aunque está claro que se le dedicaba mucha atención. Con el paso del tiempo, a fuerza de ser sujetada por dedos humanos, fue puliéndose cada vez más. Finalmente, de forma deliberada o por accidente, la figura se rompió en pedazos y fue abandonada en las profundidades de una cueva, Hohle Fels. Permaneció allí hasta 2002, cuando fue descubierta y cuidadosamente reconstruida por un paleoantropólogo, Nicholas Conard, y su equipo.

     ¿Por qué debería interesarnos este minúsculo hombre-león? Es una de las muestras de arte figurativo más antiguas encontradas hasta la fecha. También es una primicia desde otro punto de vista que, a mis ojos, lo hace mucho más fascinante. Es el primer ejemplo claro de arte religioso. Nos ofrece la primera prueba de que la gente creía en seres sobrenaturales. ¿De verdad podemos hacernos una idea de las creencias que tenía la gente hace 33.000 años? La respuesta, quizá un poco sorprendente, es que sí.

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