Ficha técnica

Título:  ‘Helen Hessel, la mujer que amó a Jules y Jim’ | Autor: Marie-Françoise Peteuil | Editorial: Aguilar |  Páginas: 312 | Publicación: 18/01/2012 | Precio: 11,99 euros | E-ISBN: 9788403012202

Helen Hessel, la mujer que amó a Jules y Jim

AGUILAR 

Disponible en ebooks

 

La historia de una vida asombrosa marcada por las rupturas, los desencuentros y los compromisos.Pintora, periodista, escritora, musa, feminista, resistente, traductora o filósofa… No es fácil reducirla a una sola identidad. Helen Hessel encauzó su vida haciendo gala de una fuerza y una audacia insólitas. Se casó dos veces con el escritor judío-alemán Fran Hessel (Jules), amigo íntimo de Walter Benjamin, y se divorció otras dos, y con él tuvo dos hijos: Ulrich y Stéphane. Mantuvo una relación extramarital con el también escritor Henri-Pierre Roché (Jim), un amor loco que se prolongó durante quince años.

La existencia de Helen se construye en función de rupturas, desviaciones y compromisos. Peligrosa, provocadora, insoportable, vital, abandonó a su familia, fue granjera, construyó una casa en el Báltico, convirtió su casa de París en un bastión de la intelectualidad alemana, viajó sola a Berlín para rescatar a su ex marido de la muerte y junto a Aldoux Huxley hizo un llamamiento a las mujeres alemanas para que abandonaran el país.

Marie-Françoise Peteuil construye, gracias a una excelsa documentación y al valioso testimonio de su hijo, Stéphane Hessel, autor de ¡Indignaos!, la trayectoria vital de una mujer excepcional que amó hasta la locura y que por encima de todo fue siempre fiel a ella misma.

Helen Hessel es el álter ego del personaje de Catherine de la clásica película de Truffaut Jules y Jim.

 

Prólogo

Todo el mundo cree que la conoce. Se llama Helen Hessel. Jeanne Moreau la encarnó en el cine de forma soberbia, en la película de François Truffaut, Jules y Jim. Es su auténtica protagonista, aunque su nombre no aparezca en el título. Henri-Pierre Roché, el autor de la novela homónima en la que se basa la película, llevaba mucho tiempo intentando escribir un libro que no girase alrededor de Kathe (Helen). Fue en vano. En cuanto aparece en el relato, el libro sólo se ocupa de ella. Está en todas partes, Helen-Kathe-Catherine-Jeanne, la deslumbrante, que se sale de las páginas y de la pantalla.

¿Quién era? ¿De dónde venía?

Cuando era joven, durante diez años, Helen Hessel estudió pintura, pero no le gustaba que dijeran de ella que era pintora. Sin embargo, a principios de siglo y durante varios años, fue la alumna de Käthe Kollwitz, en la Academia de Berlín, donde hizo las primeras grandes amistades de su vida con artistas, pintores, escultores y fotógrafos. Así que fue pintora, pero no queda de ella ningún cuadro, y más adelante veremos por qué. Sin embargo, incluso después de haber dejado de pintar, toda su vida estuvo marcada por la pintura y murió rodeada de cuadros que cubrían los muros de su habitación por completo. Marie Laurencin, Picasso, Derain, Pascin, Max Ernst, Marcel Duchamp, Man Ray, Picabia… la lista de todos los que conoció o trató es larga.

Helen fue también, y en varias ocasiones, ya que se casaron dos veces, se divorciaron dos veces y volvieron a vivir juntos, empujados por las circunstancias, la mujer (y después la viuda) de Franz Hessel. Este escritor alemán, tan discreto que estuvo a punto de caer en el olvido, ha salido de la sombra hace relativamente poco. Franz Hessel, traductor de Proust, que recorrió y describió tan bien Berlín y París, en compañía de su gran amigo Walter Benjamin. Franz Hessel, autor de novelas intimistas marcadas por una inmovilidad contemplativa, de relatos cincelados en equilibrio entre el vacío y sensaciones muy definidas. En nuestra percepción francesa, truffautiana y perezosa, Franz Hessel es Jules, el bajito y regordete con cálido acento alemán. Fue mucho más que eso y el descubrimiento tardío de sus obras en Alemania y en Francia le ha valido en la actualidad un público atento. No muchos de sus lectores saben que este escritor hipersensible fue el marido del jubiloso tornado encarnado por Jeanne Moreau. Sin embargo Franz Hessel escribió de manera constante sobre Helen, alrededor de ella, en sus novelas de reminiscencias. Sobre ella, sobre sus amantes, sobre él, sobre el padre de Helen también, protagonista de su último libro, en el que asoma una identificación turbadora entre el autor y su modelo, en el que reproduce sus conversaciones de dos hombres que envejecen, muchas de las cuales tratan… de Helen.

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