Ficha técnica

Título: Guernica y la guerra total | Autor: Ian Patterson| Editorial: Turner | Traductora: Silvia Bardelás |Páginas: 252 | Encuadernación: Rústica con solapas |14 x 22 cm. | Fecha de publicación: abril de 2008 | Género: Ensayo | Precio: 22 € | ISBN: 978-84-7506-850-3

Guernica y la guerra total

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Una de las más terroríficas innovaciones del siglo XX fue la estrategia deliberada de la «guerra total»: la aniquilación de poblaciones civiles enteras. El primer, y durante muchos años, más destacado ejemplo de esta medida extrema fue el bombardeo de la antigua ciudad vasca de Guernica, perpetrado por la alemana Legión Cóndor.

Ian Patterson empieza su relato con una gráfica narración de aquel día de abril de 1937, en el contexto de la Guerra Civil española. El suceso atrajo la atención mundial hacia la ciudad de Guernica y situó el cuadro de Picasso como la imagen moderna más famosa de los horrores de la guerra. Patterson explora la respuesta de los civiles hacia las tácticas de la guerra moderna, y escribe con Guernica y la guerra total un relato apasionante para cualquier lector interesado en la supervivencia de la cultura por encima de los desastres bélicos.

Extracto

Era lunes, día de mercado. Por el bloqueo de los puertos y la imposibilidad de conseguir bienes que pudieran cruzar la frontera del enemigo, que había avanzado de manera implacable a lo largo de las semanas anteriores, la comida escaseaba tanto que había surgido un floreciente mercado negro. Un kilo de café podía costar hasta una cuarta parte de la renta anual de un trabajador.La tradicional feria de ganado se había interrumpido oficialmente por la guerra, pero, aunque desde Bilbao las autoridades instaban a abandonar los mercados mientras duraran las hostilidades, los granjeros y agricultores de los alrededores no tenían otra forma de vender su comida, ni la gente de la ciudad o del campo otra forma de conseguirla. Así que el mercado continuaba existiendo. Ronald Fraser, en su historia oral de la guerra civil, Recuérdalo  tú y recuérdalo a otros, cita a un sacerdote de la zona, el padre José Axunguiz, que avisó a sus feligreses de que no acudieran al mercado de Guernica ese día:

Para los jóvenes era una excursión. Venía gente en autobús desde sitios tan alejados como Lequeitio, en la costa. La gente no estaba preparada para la guerra. Yo culpo de ello a las autoridades vascas, que no deberían haber permitido que siguiera la tradición. Fueron responsables de muchas muertes. Los que vivíamos virtualmente en el frente, en Marquina, por ejemplo, sabíamos lo importante que era construir buenos refugios. Pero en Guernica no habían tomado las precauciones necesarias. Los refugios eran rudimentarios.

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