Gatos en el arte

EDITORIAL 451

 

¿Burlón? ¿Perezoso? ¿Rencoroso? ¿Tierno? ¿Curioso? ¿Inteligente? ¿Independiente? Todas las posibles imágenes del gato a través de la historia del arte universal.

Hace cinco mil años que vive entre nosotros, a sus anchas en todos los continentes y latitudes, igual de cómodo en la casa del campesino que en el más refinado salón aristocrático. El gato que sestea sobre la butaca es una presencia amable, tranquilizadora, casi un símbolo de la paz hogareña. Y, sin embargo, en sus gestos se trasluce la existencia paralela de una bestia terrorífica… El gato es un animal doméstico, es cierto, pero no está verdaderamente domesticado, y esa personalidad ambivalente le ha permitido conquistar un lugar capital en la cultura y el arte, en el universo literario y en los cuentos de hadas.

Un libro sobre la suerte del gato en la historia, desde los frescos de la civilización egipcia a los felinos inolvidables de Picasso, Matisse, Chagall o Warhol. 

 

INTRODUCCIÓN

Hace cinco mil años que vive entre nosotros, perfectamente a sus anchas en todos los continentes y latitudes, igual de cómodo en la casa del campesino que en el más refinado y exclusivo salón aristocrático. El gato que sestea sobre la butaca es una presencia amable, tranquilizadora, casi un símbolo de la paz hogareña. Sin embargo, con una dualidad extraordinaria, en los gestos del gato se trasluce la existencia paralela de una bestia demoniaca y terrorífica. El gato es un animal doméstico, es cierto, pero no está verdaderamente domesticado. Su independencia y voluntad son indomables, y, en un abrir y cerrar de ojos, es capaz de  sustituir la más feliz y plácida tranquilidad por la agresividad extrema de un depredador. El plácido ronroneo del minino se transforma en la zarpa malandrina de una bestia en miniatura, bien guarnecida de dientes y garras. Ya una antigua leyenda persa sitúa el origen del gato en el estornudo de un león… Con su personalidad evasiva y fascinante, el gato ha conquistado un lugar capital en la cultura y el arte, en el universo literario y los cuentos de hadas.

Por su naturaleza, rara vez el gato se erige protagonista; a menudo, para darse cuenta de su presencia, se requiere observar con calma, aguzar la mirada. Sin embargo, la presencia del gato, en particular en la pintura, nunca resulta gratuita.

En este sentido, se le atribuyen un gran número de significados simbólicos
que permiten una lectura transversal a lo largo de siglos de obras maestras, casi una historia del arte con bigotes y cola, llena de sorpresas.

-¡Mamá, el gato me está mirando!
-Pues míralo tú a él.
-Pero es que él me mira más.

Entre la gran cantidad de canciones de cuna, dichos, refranes, supersticiones y comparaciones que afectan a los gatos, esta es una de las más esclarecedoras. Cada país y cada idioma europeos poseen un rico acervo de historias gatunas, y la sabiduría popular subraya en su amplia variedad las mil caras de un animal inexplicable, fascinante y misterioso. 

 

 

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