Ficha técnica

Título: Estudios del malestar. Políticas de la autenticidad en las sociedades contemporáneas | Autor: José Luis Pardo | Editorial: Anagrama | Colección: Argumentos |  Páginas: 296  |  ISBN: 978-84-339-6408-3 | Precio: 18,90 euros  | Código: A 505 | Fecha:  noviembre 2016 |

Estudios del malestar

ANAGRAMA

Hubo un tiempo en que el Estado del bienestar expresaba lo mejor de los proyectos políticos occidentales tras la atroz experiencia de las guerras mundiales. Hoy vivimos en las antípodas, en lo que podríamos llamar el Estado del malestar. La erosión del Estado del bienestar se gestó en los años de bonanza económica y se ha consumado en los de la crisis. Y a esa erosión institucional se suma hoy la política. Todo ello crea un caldo de cultivo del que surgen nostalgias ideológicas y organizaciones populistas que pretenden capitalizar el malestar y convertirlo en un instrumento político electoralmente rentable.

José Luis Pardo entiende la filosofía como el arte de hacer preguntas, y en este libro sagaz y necesario plantea unas cuantas muy certeras: ¿cuáles son los ingredientes de este uso político del malestar? ¿Cuáles son los peligros de una forma de hacer política que parece añorar la acción directa, eludiendo las vías democráticas? ¿Cuál es el papel que debe desempeñar la filosofía ante estos retos? ¿Y la universidad como institución? ¿Y el arte y sus vanguardias?

Al populismo de los tuits, las pancartas y la demagogia, el autor contrapone un pensamiento crítico que nos ayuda a desentrañar la realidad compleja en la que estamos inmersos. Y para ello se sirve del bagaje histórico de la filosofía, empezando por Sócrates y su diálogo en el Gorgias con el virulento Calicles, partidario de la pugna, el conflicto y el enfrentamiento frente al acuerdo, que sentencia: «Qué amable eres, Sócrates, llamas «moderados» a los idiotas.» Analiza también el tránsito de Hegel a Marx, la reaparición en escena de Carl Schmitt y las propuestas de pensadores convertidos en ideólogos como Ernesto Laclau o Philip Pettit, para quienes la filosofía debe estar al servicio de la política. Frente a esta postura, no habría que olvidar la advertencia de Kant: «No hay que esperar ni que los reyes se hagan filósofos ni que los filósofos sean reyes. Tampoco hay que desearlo; la posesión de la fuerza perjudica inevitablemente al libre ejercicio de la razón.» Porque al olvidarla se olvidó también la descripción del «filósofo» que debería figurar en el frontispicio de todas las facultades del ramo, esa que dice que «los filósofos son por naturaleza inaptos para banderías y propagandas de club; no son, por tanto, sospechosos de proselitismo». Pensamiento frente al panfleto, reflexión frente al exabrupto y reivindicación de una filosofía crítica que no sea vasalla de la política: he ahí lo que propone Estudios del malestar, una lúcida y argumentada advertencia acerca del malestar en el que vivimos y el que nos aguarda.

«Pardo ha demostrado de manera constante en sus ensayos y artículos que tiene una habilidad especial para caminar con solvencia por el alambre de funámbulo en el que se mueve la filosofía, sabiendo conjugar la dimensión didáctica del pensamiento con su vertiente más creativa» (Ernesto Baltar, Jot Down).

«Es un escritor cuyos libros son como viajes a las zonas en blanco de los mapas, que creíamos tener cartografiadas» (Alejandro Gándara, El Mundo).

 

PLIEGO DE DESCARGAS

You can’t judge an apple by looking at a tree
You can’t judge honey by looking at the bee
You can’t judge a daughter by looking at the mother
You can’t judge a book by looking at the cover.

                                                         W. DIXON,
«You can’t judge a book by its cover» (1962)

     En los libros de ensayo, sobre todo en la tradición anglo-hablante, es corriente anteponer al texto una página de agradecimientos en la que se señalan las deudas con colegas y colaboradores. No suele ser así entre nosotros, que como todos los pobres procuramos disimular nuestras deudas más que airearlas. Pero como preveo que con este libro no voy a hacer muchos amigos, he creído necesario al menos presentar una página de disculpas. Me explico.

     Decía Gilles Deleuze que los profesores de filosofía, como los pintores figurativos, se dividen en dos gremios: los retratistas (que reconstruyen la obra de algún autor de los que han dejado su nombre en la historia de la filosofía) y los paisajistas (que reconstruyen corrientes, escuelas, épocas o problemas). Los retratistas (entre los cuales se coloca el propio Deleuze) necesitan más arte que los paisajistas, pues la impericia que puede disimularse gracias a la «lejanía» con la que se contempla el objeto en un paisaje no pasaría desapercibida cuando de lo que se trata es de captar el gesto singular que distingue a un autor de cualquier otro. Yo me di cuenta hace años de que soy paisajista. Por eso, cuando intento hacer retratos de filósofos y similares – como sucede de vez en cuando en este libro- lo que me salen son caricaturas. Ya saben: esas figuras en las que el parecido se logra exagerando los rasgos más prominentes mientras los demás se simplifican, y en las que los caricaturizados, aunque no lleguen a parecer ridículos, siempre tienen algo de cómico.

     Normalmente, como los dibujantes aficionados, las reservo para el ámbito privado; pero en este caso las he sacado a la luz porque lo que quería ofrecer al lector no era una galería de retratos, sino el recorrido de un problema de filosofía política en cuyo desenvolvimiento histórico no han tenido tanta importancia los «sistemas» de los filósofos cuyos nombres menciono como las caricaturas – a veces realizadas por los propios pensadores- que de ellos han circulado en la discusión teórica y práctica.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]