Ficha técnica

Título: Es un oficio de hombres (Autorretratos de hombres y mujeres en reposo) | Autor: GRUPO OULIPO | Traductores: Pablo Martín Sánchez y Pablo Moíño Sánchez | Editorial: La uÑa RoTaColección: Libros del Apuntador | Presentación: Rústica con solapas. | Formato: 12 x 18 cm. | Páginas: 152 | ISBN: 9788495291370 | Precio: 14 euros

Es un oficio de hombres

LA UÑA ROTA

¿Qué tienen en común un filósofo, un asesino a sueldo y una peonza? A saber, porque este libro no es lo que parece. No es un manual para aprender a filosofar, ni a presidir un país, ni desde luego enseña a asesinar ni a resucitar a nadie.

El grupo Oulipo, fiel a su costumbre, más vivo que nunca, se ha confabulado para tramar una divertida galería de «autorretratos de hombres y mujeres en reposo», un original artefacto que nos invita a jugar y a reírnos de lo divino, de los hombres y, por qué no, de la raíz de 2. Así, cuando Paul Fournel escribió un texto que describe a un esquiador en pleno trabajo, otro oulipiano, Hervé Le Tellier, recogió el guante y compuso su retrato del «seductor». Después, otros hicieron lo mismo: el psicoanalista, el biógrafo, el bebedor… Aún hoy, los oulipianos siguen escribiendo autorretratos. Cuentos que también hablan del oficio de cuentista, y de ese reposo final que nos aguarda a todos.

Pero antes, ¿se animaría usted a escribir un autorretrato? Es sencillo, basta con adaptarse lo más fielmente posible al texto de partida y dibujar el retrato de otro personaje. Y luego, ríase si puede.

 

PÁGINAS DEL LIBRO

Mi oficio consiste en bajar la montaña de arriba abajo. En bajar lo más rápido posible. Es un oficio de hombres. Primero porque cuando está arriba, el hombre tiene ganas de llegar abajo, y luego porque cuando hay varios hombres arriba, todos quieren bajar más rápido que los demás.

     Un oficio humano.

     Soy esquiador.

     Tuvimos a Toni Sailer, tuvimos a Jean Vuarnet, tuvimos a Jean-Claude Killy, tuvimos a Franz Klammer, tuvimos a los canadienses y ahora estoy yo. Este año voy a ser campeón del mundo y, en los próximos Juegos Olímpicos, ganaré la medalla de oro.

     Soy el hombre más equilibrado de la montaña, el más tranquilo, el más concentrado, y mi trabajo consiste en generar desequilibrio.

     Todos los grandes esquiadores generan desequilibrio.

     Bajar más rápido es antes que nada bajar de otra manera; con el fin de sembrar la inquietud y la duda.

      Dar miedo. Esquiar de tal forma que los demás estén convencidos de que no serás capaz de tenerte en pie, hasta que una generación entera esquíe como tú. 

       En una vida de esquiador, no se puede inventar más que un desequilibrio genial, uno y solo uno.

     Los canadienses llegaron al circo con su fama de «crazy canakas» y, dos temporadas después, los cincuenta mejores esquiadores del circuito se deslizaban como ellos.

     Ahora estoy yo.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]