Ficha técnica

Título: Entre los archivos del distrito | Autor: Kenneth Bernard | Editorial: Errata Naturae | Colección: El Pasaje de los Panoramas | Formato: 14 x 21,5 | Páginas: 216| Precio: 19,90 euros | ISBN: 978-84-15217-17-6 | Traducción: Carmen Torres García

Entre los archivos del distrito

ERRATA NATURAE

 

Entre los archivos del distrito transcurre en un mundo íntimamente asolado y sin nombre, donde John lleva una vida en apariencia banal, organizada de forma extraña en torno a ciertas obsesiones cotidianas: hacer la compra, detectar cuál es la cola más rápida en el banco, ir a la estafeta de correos o evitar a un vecino brutal. Sus tareas parecen insignificantes… hasta que descubrimos que ese mundo se halla bajo el etéreo control de una misteriosa delegación, un amorfo poder burocrático en el que los distritos vigilan a sus habitantes, regulan una sexualidad inquietante y conservan archivos sobre cada uno de ellos.

Llegados a cierta edad, el distrito obliga a todos los ciudadanos a unirse a alguno de los complejos clubes funerarios que parecen ser la columna organizativa de esta sociedad. John descubre que algunas personas están desapareciendo, mientras otras son brutalmente atacadas. De repente, en esas mismas tareas cotidianas que vertebran su vida comienza a intuir los signos de una conspiración vaga y no declarada contra el orden de las cosas, de regulación laberíntica y origen remoto, pero que bien podría estar cristalizando en imperceptibles grupos de resistencia. Solo, miserable y cobarde, John comienza una campaña de microsabotaje para confirmar su intuición y escapar de este mundo. Entre los archivos del distrito es la única novela de Kenneth Bernard, una obra de culto a medio camino entre el universo infraordinario de Georges Perec, la existencia administrada de algunos personajes de Franz Kafka y la sociedad distópica de la película Brazil de Terry Gilliam. 

 

 

EXPLICACIÓN

He decidido que, para distraerme, voy a dejar constancia de algunas impresiones generales de mi vida. No es únicamente que, de pronto, me sienta solo, sino que, en los últimos tiempos, se han producido uno o dos acontecimientos que me han alterado. También me han hecho reflexionar sobre cosas cotidianas. Supongo que vivir solo no me sienta bien, y hacerme viejo, tampoco. Las pocas distracciones que tuve algún día ya no me satisfacen. Ahora veo a la gente de otra manera. En una etapa de mi vida en que debería estar ganando en serenidad, me siento cada vez más inquieto. No estoy a gusto con mi edad. Además, me acecha el miedo recurrente de que voy a cometer una auténtica locura, una temeridad. Me preocupo demasiado por mis órganos y voy alternando entre periodos de silencios prolongados y repentina verborrea. De ahí esta nueva empresa, que requerirá perseverancia y organización moderadas por mi parte y que me permitirá autoanalizarme sin caer en la morbosidad. Durante un tiempo, pensé que un animal podría servir para tal propósito. Luego pensé en una pipa, en tabaco aromático. Al final, me planteé practicar deporte,
hacer ejercicio con regularidad. Sin embargo, ninguna de estas opciones estaba en verdadera consonancia con mi carácter. Escribir unas cuantas notas sí lo está, siempre que no me venga impuesto ni implique demasiada disciplina. Siempre que sea cuando y donde el cuerpo me lo pida.

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