Ficha técnica

Título: En pleno verano | Autor: Zsuzsa Bánk | Traducción: Marina Bornas Montaña | Editorial: Acantilado | Colección:Narrativa del Acantilado, 272 | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 144 | ISBN: 978-84-16748-02-0 | Fecha: 2016 | Precio: 18 euros

 

En pleno verano

ACANTILADO

En pleno verano reúne doce relatos que comparten una atmósfera melancólica y nostálgica; en todos ellos algún cambio, por imperceptible que sea, señala el final de una etapa.

El tiempo parece fluir sigiloso en el viaje que acaba, la amistad que languidece, la lejana infancia o el amor que ya sólo pervive en el recuerdo. Historias cotidianas en las que la autora se sirve de la elipsis, así como de su intuición y empatía, para recrear la soledad, el miedo o el sentimiento de pérdida de los personajes.

Bánk plasma con calculada sobriedad un intenso mundo afectivo, rico y destilado, y retrata la complejidad de las relaciones humanas con el gran talento narrativo que ya mostró en El nadador.

 

EL ÚLTIMO DOMINGO

Está a un metro y medio de Anna, como si tuviera miedo de acercarse más. Los demás se han apartado a un lado, formando un semicírculo. Intuyen que no deben molestar, retroceden uno o dos pasos, titubeando, revisan sus bolsillos y carpetas, consultan sus relojes. Después de la conferencia de Anna, ha aguardado entre la muchedumbre a que la gente terminara de hacerle preguntas y de hablar con ella, mientras observaba entre una multitud de cabezas la mesa de Anna, su hoja, sus lápices. Anna se ha fijado en ella pero no le ha preguntado nada, no ha querido saber quién era, porque hay muchos que hacen lo mismo: quedarse sólo porque los demás también se quedan.

Ella le pregunta a Anna: «¿Eres…?», pronunciando su nombre completo como si Anna pudiera ser otra persona, a pesar de que allí todo el mundo sabe quién es y, además, lo anuncian los carteles del pasillo, de la puerta y del estrado.

A continuación, le dice que la ha reconocido enseguida, no debería habérselo preguntado. Ha escuchado su entrevista en la radio por la mañana, en uno de esos nuevos programas de entretenimiento, mientras tomaba el primer té del día, le explica, casi como si tuviera que pedirle disculpas por encontrarse allí. Se ha levantado de un salto, dice, para subir el volumen de la radio, y los demás han enmudecido enseguida para escuchar, luego ha recorrido toda la ciudad, saltándose la universidad, las clases, con el permiso de sus padres; ha atravesado ese vestíbulo, ese enorme vestíbulo, para poder estar ahora frente a Anna. Y le pregunta: «¿Eres…?», pronunciando el nombre de Anna, su nombre completo, con una voz que suena insegura, casi temerosa, y Anna piensa: «¿Qué se ha creído?, ¿qué narices le ocurre?, ya sabe que soy yo, todo el mundo lo sabe», y le responde «Sí, soy yo» en un tono que indica que no quiere que le dirijan la palabra, como si cualquiera pudiera hacerlo en cualquier momento.

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