Ficha técnica

Título: En la pausa | Autor: Diego Meret | Imagen de portada: Javier Roz | Editorial: La uña rota  | Colección:  Los Libros Inútiles | Género: Novela | ISBN: 978-84-95291-20-2 | Páginas: 108 |  PVP: 12,00 € | Publicación: 29 de Noviembre de 2011 | Premio Indio Rico en 2008

En la pausa

LA UÑA ROTA

(29 de noviembre de 2011) «La casa donde nací, como la de tantos amigos del barrio, era casa de un solo libro. Y no es metáfora ni cosa semejante», nos dice el narrador al principio de esta historia extrañamente autobiográfica.

Un día, tras leer ese único libro, comprende que su destino es leer. Vivir para leer y leer para vivir. Tiene treinta años, trabaja de obrero textil, está casado y es padre de un bebé. Padece de una disritmia que le diagnosticaron en la infancia; algo así como «un principio de inexistencia momentánea» que le hace perder conciencia de su estar en el mundo y queda congelado, por ejemplo, en medio de un partido de fútbol o durante el recreo en el patio de la escuela. Otro día, porque ha leído una novela de Onetti que le ha dado «una noche de gran felicidad», se alquila un cuarto en un hotelucho, a modo de trinchera, sólo para ir a escribir. «No escribir -confiesa- es una forma de aceptar la realidad». Y en esa habitación decide convertir la vida propia en literatura y crear la propia vida escribiendo, no sin dejar de vacilar entre lo verdadero y lo falso.

En la pausa, un relato en apariencia sencillo, en apariencia inocente y, por momentos, excéntrico, cuenta la historia desnuda, a través de hechos simples de la vida diaria, de alguien que se convierte en lector en las circunstancias menos propicias. Pero acaso sea también, y sobre todo, una conversación con el lector colectivo que llevamos dentro, una narración concebida desde la escasez, que nos habla, con una alegría inusual, de la precariedad como una manera creíble de estar en este mundo.  

Para Alan Pauls: «Con este libro estamos ante la inauguración de un nuevo género». Para Rodolfo Enrique Fogwill, Meret podría formar parte muy pronto de: «Ese seleccionado argentino donde, a falta de mejores, se nos suele poner a Alan Pauls, a Kohan, a Piglia y a mí».

 

Pretexto

I

La casa donde nací, como la de tantos amigos del barrio, era casa de un solo libro. Y no es metáfora ni cosa semejante. Incluso, y aunque admito que estoy dándole paso a una mentira, recuerdo la vez que mi madre lo compró. Por eso dije, unas palabras antes: «Como la de tantos amigos del barrio». Porque, en una misma tarde, mi casa y las casas de mis amigos dejaron de ser pequeñas construcciones sin libros. Un hábil vendedor ambulante, efectivo, depositó un libro en cada casa: el Martín Fierro. No podía haber objeto más extraño que ese libro.

II

Llegó de un modo inesperado, pero del mismo en que las cosas solían llegar a las manos de mis padres. Como ya conté, un vendedor de puerta en puerta, con carrito de metal, ofrecía casa por casa el Martín Fierro. Una edición pesada, con tapas de madera sobre las que  se observaban ilustraciones talladas, gauchescas, extremadamente feas. Ahora, de alguna manera, me parece lógico que ese primer libro tuviera la apariencia de otra cosa, de cajita extravagante, de adorno sofisticado. Mi madre, de vez en cuando, me dejaba hojearlo y yo pasaba una a una sus pesadas hojas con cuidado, como si estuviera jugando con un jarrón.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]