Ficha técnica

Título: En la cuerda floja de lo eterno. Sobre la gramática alucinada de Egon Schiele | Autor: Carla Carmona |  Traducción: Olalla García | Editorial: Acantilado | Colección: El Acantilado, 268 | Género: Ensayo | ISBN: 978-84-15689-45-4 | Páginas: 152 | Formato:  13 x 21 cm.| Encuadernación: Rústica cosida | PVP: 16,00 € | Publicación: 2013 | PÁGINAS DEL LIBRO

En la cuerda floja de lo eterno

ACANTILADO

En este sugerente ensayo, Carla Carmona trata de reflejar la visión del mundo del pintor Egon Schiele destacando las relaciones de parentesco que se dan entre su obra y la de algunos de sus contemporáneos, principalmente Wittgenstein y Trakl. Asimismo, intenta esclarecer su gramática, en la medida en que el artista participó de la crisis del lenguaje característica de la Viena finisecular, aspecto generalmente negligido cuando se le cataloga expeditivamente de expresionista. Un libro iluminador sobre un momento fundamental de la cultura europea contemporánea.  

 

NIÑO ETERNO, ETERNO NIÑO  

Probablemente lo primero que vieron sus ojos fuese un tren. Egon Schiele nació el 12 de junio de 1890 en una esta-ción de tren en una ciudad-río: Tulln an der Donau. La ciu-dad, Tulln, apenas a cuarenta kilómetros al noroeste de Vie-na, situada al sur del río, el Danubio, cruzado precisamente allí por la vía del ferrocarril, la Kaiser-Franz-Josephs-Bahn, la vía del emperador Francisco José (del que Karl Kraus se preguntara si fue rostro o barba lo que tuvo, si era cuerpo o uniforme solamente). Aquella vía unía entonces Viena y Praga, dos de las principales ciudades del Imperio austro-húngaro. La primera, su capital, estaba repleta de teatros, música, cafés abarrotados de tertulias y lectores de perió-dicos internacionales. Allí las jóvenes se hacían prostitutas para tener donde dormir y familias enteras se refugiaban en cuevas bajo los raíles del tren a falta de un techo más firme (la crisis de la vivienda aquejaba a todo el imperio, los húngaros habitaron las copas de los árboles). La otra era el orgullo de la antigua Bohemia, bañada por el Moldava. Asimismo, era menos nacionalista que Budapest, pues sus figuras promi-nentes escribían en alemán, como fue el caso de Kafka, pero también del historiador y político Frantiseck Palacký, pri-mera figura del nacionalismo checo. Tulln, una de las ciuda-des más antiguas de Austria, con antepasados prerromanos, que soñó con ser la capital de la Baja Austria, privilegio con-cedido, sin embargo, a su rival, Sankt Pölten. Y el Danubio, río con nombre de río, centro de invasiones, guerras y ba-tallas, eterno adversario (y triste afluente) del Rin, crisol de pueblos, lenguas y culturas, la Mitteleuropa de las mezclas.  

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