Ficha técnica

Título: En la ciudad sumergida | Autor: José Carlos Llop | Editorial: Alfaguara| Colección: Hispánica | Formato: tapa blanda con solapa | Páginas: 344 | Medidas: 152 X 240 mm | Fecha: feb-2017 | ISBN: 9788420414102 | Precio: 18.90 euros | Ebook: 8,99 euros

En la ciudad sumergida

ALFAGUARA

En la tradición de lo que Brodsky hizo con Venecia, Modiano con París, Cavafis con Alejandría o Pamuk con Estambul, Llop entreteje su biografía con la historia, la memoria sentimental y la literatura en uno de sus libros más personales.

«A principios del siglo XXI, la ciudad donde nací dejó de ser la ciudad donde había nacido. La ciudad real se convirtió en la ciudad de la memoria y sus calles, en el eco de las calles donde yo había vivido. Sólo el eco -como los pasos en un escenario vacío-, y su recuerdo, un espejismo. Pensé en la ciudad distinta y en la literatura como en un testamento del tiempo. Y supe que debía escribir este libro.»

Escrita con el poder evocador y la belleza que definen la literatura del autor, esta obra es la crónica de una ciudad -Palma de Mallorca-, situada en la encrucijada entre Oriente y Occidente y con el mar como frontera inmóvil. Una emocionante elegía por un lugar que tal vez nunca más podrá volver a ser lo que fue en las brillantes décadas de los sesenta y los setenta, cuando artistas e intelectuales, aristócratas, testigos de la Segunda Guerra Mundial, hippies, espías, exiliados y soldados estadounidenses entrecruzaron sus vidas con los habitantes de la isla.

Críticas:
«Precisión en la palabra justa es su norte de escritor, de observador de la realidad. Llop ha escrito una muy hermosa elegía de una ciudad, la suya, la que pudo ser, o la que es, a su manera.»
Javier Goñi, El País

«En la ciudad sumergida es un rico mosaico que se construye con teselas muy vivas y que acaba configurando uno de los frescos más sugerentes y logrados que se han escrito sobre una ciudad del Mediterráneo en mucho tiempo. […] Más allá del Estambul Pamuk, del Palermo deSciascia o la Ferrara deBassani, de los textos de PierreLotti o de PaulMorand, crece este libro sutil y a la vez majestuoso. Y lo hace como un testamento, como un canto del cisne. Como el adiós de esta vieja dama que es la ciudad de Palma, que el autor nos resucita con ternura antes de hacerla desaparecer.»
Miguel Dalmau, Cultura/s. La Vanguardia

«Elegante y sensible, el libro da ganas de subirse al primer avión dirección a Mallorca.»
Livres Hebdo

«Una combinación de la estética de la provincia mediterránea, del pasado cosmopolita y de la cultura contemporánea.»
Natalie Levisalles, Libération

«Palma ha encontrado su cantor, su guía, su heraldo. Dan ganas de leer todos sus libros.»
Eric Neuhoff, Le Figaro

«A su manera, erudita y delicada, Llop hace por Palma lo que Kavafis y Durrell han hecho por Alejandría, Pamuk por Estambul o Brodsky por Venecia. Después de la lectura de En la ciudad sumergida, el paseo por las calles de Palma no será el mismo.»
Charles Ficat, Revue des Deux Mondes

«Gracias a él, Palma ha encontrado su alma.»
Delphine Peras, L’Express

 

Prólogo: la ciudad irreal

A principios del siglo XXI, la ciudad donde nací dejó de ser la ciudad donde había nacido. La ciudad real se convirtió en la ciudad de la memoria y sus calles, en el eco de las calles donde yo había vivido. Sólo el eco -como los pasos en un escenario vacío, y su recuerdo, un espejismo-. La ciudad reivindicaba ahora su condición de ser otra, cuyo espíritu se había mermado a través de la fiebre homogeneizadora de las ciudades europeas. Para unos, el museo turístico, la catalogación, el maquillaje restaurador, la metáfora de la nueva fortuna o el poder, el reencuentro con lo que nunca existió; para mí, el lugar de la literatura. Porque ciudad y literatura se unen en un espacio común: quizá porque ese binomio -ciudad-literatura y al fondo el yo, como en una ficción- es un lugar donde siempre he sido feliz. La lista de esa felicidad es larga. La Alejandría de Cavafis y Lawrence Durrell, la Ferrara de Giorgio Bassani, el San Petersburgo de Nabokov, el París de Proust, pero también de Cyril Connolly, Patrick Modiano y Bernard Frank, el Londres de Dickens, la Estambul de Orhan Pamuk, el Trieste de Joyce, o la Venecia de Proust -de nuevo-, Paul Morand, Thomas Mann, Joseph Brodsky y tantos otros… Figuras dibujadas en el agua verdosa de un estanque, la memoria, donde los peces -su luz naranja, blanca, azul y negra- se mueven al ritmo de la música de Satie, como los recuerdos. Y en el centro, antes que ninguna otra, Palma, una ciudad que ha sido no sólo mi ciudad natal, sino la ciudad en la que aprendí a vivir otras ciudades que también he amado. Palma es la ciudad que me enseñó a amar las ciudades y a sentir como propio el principio de la civilidad, que es un sentimiento urbano.

A principios del siglo XXI ocurrieron una serie de sucesos naturales que afectaron a la ciudad. Un hombre antiguo los interpretaría como signos de un cambio irreparable. Un hombre moderno, como la constatación de un fin de época: señales de la decadencia y caída de un modo de vivir. Un hombre contemporáneo sonreiría, escéptico, ante su posible relación, o apostaría por una interpretación milenarista. Tampoco se trata de eso. Ninguno de ellos fue un fenómeno nuevo, más bien al revés: ninguno de ellos ocurría por vez primera. Pero también es verdad que nunca se habían producido en tan breve espacio de tiempo y con tanta rotundidad. Todo comenzó con la agresión sacrílega al símbolo mayor de nuestra cultura: el Cristo de la Sang, a cuyos pies se anula cualquier distinción posible entre autóctonos y forasteros. Probablemente es el único lugar donde esto sucede.

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