Ficha técnica

Título: Emily Brontë  | Autor: Winifred Gérin   | Editorial: Atalanta |    Traducción: Ana Becciu | Colección: Memoria Mundi | Páginas:  400 | Precio: 32,50 € | Formato: 14 x 22 cm. rústica

Emily Brontë

EDITORIAL ATALANTA

Emily Brontë ha sido objeto de muchos estudios literarios pero de escasas biografías fiables. La pérdida de sus papeles ha dejado el campo libre a todo género de fantasías interpretativas: románticas, feministas, incluso lésbicas… Winifred Gérin no ha querido sumarse a esta tendenciosa corriente, por el contrario ha tratado de buscar la verdad que subyace bajo su imagen literaria, procurando siempre seguir el rastro de toda una vida, en sus últimos tres años en los que la escritora fue «una suerte de Atenea salida de la cabeza de Zeus».

Gérin ha puesto al servicio de su investigación todo el material reunido a lo largo de diecisiete años de trabajo sobre los Brontë: un minucioso estudio de los manuscritos originales y su íntimo conocimiento de los melancólicos páramos de Haworth, donde residió durante diez años. El resultado no sólo es el retrato de un genio singular sino el desarrollo de una inteligencia que desde su niñez estuvo abierta a las influencias religiosas, regionales y literarias de su tiempo. Gérin analiza el mundo imaginario de Gondal creado por las hermanas Brontë en su infancia en la verdadera perspectiva de sus prototipos góticos y románticos. Los paralelismos temáticos y metafísicos entre Gondal y Cumbres Borrascosas son objeto de un análisis especial. Finalmente, presenta por primera vez el texto íntegro de sus Ensayos franceses. 

«… (su nueva biografía sobre Emily Brontë) es tan buena como la de Charlotte Brontë (…) las dos juntas figuran como uno de los monumentos de erudición literaria más intuitivos de nuestros días…» Financial Times

CAPÍTULO XV

CUMBRES BORRASCOSAS

    La firma de Thomas Cautley Newby, situada en la calle Mortimer 172, Cavendish Square, recientemente creada, buscaba talentos desconocidos. Cuando la madre de Trollope, la exitosa novelista Frances Trollope, salió a ofrecer, un tanto avergonzada y sin esperanzas de éxito, el primer manuscrito de su hijo a varios editores (Trollope dijo que sabía «que ella no creía que él tuviera la inteligencia necesaria para esa clase de trabajo»),1 se dirigió a Newby. Sucedió el mismo año en que los Bell le enviaron a Newby sus manuscritos. Es muy significativa la reacción de Newby ante las dos ofertas. A causa de la fama de la señora Trollope, aceptó publicar el libro del joven Trollope sobre la base de una participación del 50%en las ganancias, pero obligó a los Bell, unos desconocidos, a participar en los gastos de producción. Por una edición de 300 ejemplares, los Bell debían entregarle cincuenta libras por adelantado, que él se comprometía a reembolsar una vez vendidos 250 ejemplares. Sus métodos fueron sistemáticamente fraudulentos: una vez adquiridos los relatos de los Bell, envió a los autores las galeradas y en agosto de 1847 detuvo la producción. Las reiteradas cartas que le enviaron no tuvieron respuesta. Jane Eyre, que aún no estaba terminada cuando acordaron con Newby la publicación de Cumbres Borrascosas y Agnes Grey, vio la luz el 16 de octubre de 1847 y se estaba vendiendo bien antes de que Newby decidiera retomar la impresión del volumen. Para entonces ya se había percatado de que podía ganar algo con el nombre de los Bell. Además, fue mezquino con los autores en cuanto a la edición: no introdujo ninguna de las correcciones que ellos habían hecho en las galeradas. Lo descubrieron muy apenadas cuando al fin recibieron sus ejemplares de cortesía a mediados de diciembre. Los libros estaban encuadernados en una tela rugosa de color rojo muy oscuro, profusamente estampada con guardas defectuosas y los títulos estaban impresos en caracteres dorados en el lomo. Cumbres Borrascosas ocupaba los dos primeros volúmenes y Agnes Grey el tercero. En la carta que escribió el 14 de diciembre a sus excelentes editores, Charlotte deploró la mala suerte de sus hermanas: «Los libros no están bien hechos, tienen muchos errores de imprenta. Siento mucho que Ellis y Acton no hayan recibido de Newby el mismo tratamiento justo que yo recibí de Smith & Elder».2 Contenta desde el principio con la «conducta de caballeros» de sus editores, Charlotte intentó muchas veces arrancar a sus hermanas de las manos del artero Newby, pero fue en vano; Emily y Anne, a pesar de sus múltiples decepciones, siguieron fieles a su «pícaro», como lo habían sido a los Gondal y también a sus inversiones en los ferrocarriles, a pesar de las advertencias. En el caso de Newby fueron ellas las equivocadas y Charlotte quien tenía razón. Pero prefirieron afirmar su independencia antes que seguir un consejo. Los peligros que veía Charlotte se confirmaron más de una vez durante 1848, a medida que quedaban al descubierto los métodos de Newby, pero nada podía convencer a Emily para que cambiara de editor. Con su equivocada lealtad a Newby, era la primera vez que su carácter revelaba una intratabilidad creciente, la cual no tardaría mucho en invadir todos los aspectos de su vida.

    La publicación de Jane Eyre el 16 de octubre, seguida, a mediados de diciembre, por Cumbres Borrascosas y Agnes Grey, tuvo la desafortunada consecuencia de despertar en los críticos más curiosidad por la identidad de los autores que por sus obras. A este respecto, a Jane Eyre le fue mejor que a los dos libros que le siguieron. Cuando apareció Cumbres Borrascosas, diecisiete periódicos londinenses y siete de provincias ya habían reseñado Jane Eyre. El Athenaeum opinó que «merecía elogios y un lector especial». Tanto por los comentarios elogiosos de Thackeray, que enviaron a Charlotte sus editores, como por la crítica «muy indulgente» de G. H. Lewes en Fraser’s Magazine (diciembre de 1847), Currer Bell tenía motivos para alegrarse: colocaban su libro en la senda del extraordinario éxito que tuvo.

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