Ficha técnica

Título: El tesoro de Sierra Madre | Autor: B. Traven | Traductor: Esperanza López Mateos | Editorial: Acantilado | Colección: Narrativa del Acantilado, 154 | Género: novela | ISBN: 978-84-92649-03-7 |  Edición: abril de 2009 | Páginas: 352 | Formato: 13 x 21 cm. |PVP: 22 euros

El tesoro de Sierra Madre

ACANTILADO

 

El enigma que siempre envolvió la personalidad de B. Traven ha ido a menudo unido a la fascinación que han creado sus obras. El barco de los muertos (de próxima aparición en esta misma editorial) y El tesoro de Sierra Madre, que hoy presentamos, entre otras, alimentaron la leyenda de un luchador por los derechos de los más débiles y enemigo de la injusticia. En ella se nos narran las aventuras de tres norteamericanos sin dinero ni trabajo en busca de oro en una mina de Sierra Madre. Alegato contra la ambición y sus consecuencias, la novela adquiere una enorme tensión dramática. Llevada al cine por John Huston con gran éxito, el lector encontrará hoy en sus páginas la frescura que le hizo ganar miles de lectores en su día.

 

 I

El banco en el que Dobbs estaba sentado no era muy cómodo. Tenía rota una de las tablillas y la otra inclinada, así que era una especie de castigo sentarse en él. Pero si se trataba de un castigo merecido o injusto, como la mayoría de ellos, le preocupaba muy poco. Tal vez se habría percatado de su incomodidad si alguien se la hubiera hecho notar, pero nadie se ocupaba de ello.

Dobbs tenía la mente embargada por otros pensamientos como para poner reparos a su asiento. Buscaba una solución al viejo problema que hace a la gente olvidarse de todo. Trataba de dar una respuesta a esta pregunta: ¿Cómo puedo conseguir dinero inmediatamente? Cuando se tiene algún dinero es fácil multiplicarlo invirtiéndolo en algún negocio prometedor, pero sin un centavo resulta difícil hacer algo.

Dobbs no tenía nada. De hecho poseía menos que nada, pues hasta sus ropas eran malas y estaban incompletas. La ropa buena puede considerarse algunas veces como un modesto capital para iniciar alguna empresa.

Cualquiera deseoso de trabajar, con un serio propósito de hacerlo, sin duda alguna puede encontrar trabajo. Sólo que no hay que solicitarlo de quienes aseguran tal cosa, porque ellos nunca tienen ninguno que ofrecer ni conocen a nadie que sepa de una vacante. Precisamente por eso dan tan generosos y fraternales consejos, con lo que también ponen de manifiesto su desconocimiento del mundo. Dobbs habría transportado montones de piedras pesadas en una carretilla durante diez horas diarias si alguien le hubiera ofrecido el trabajo, pero, en caso de que la vacante existiera, él sería el último elegido, porque se daba preferencia a los nativos sobre los extranjeros. 

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