Ficha técnica

Título: El tamaño de una bolsa | Autor: John Berger | Editorial: Alfaguara | Colección: Literaturas | Formato: Tapa blanda con solapa | Páginas: 232 | Medidas: 154 X 239 mm | ISBN: 9788420431734 | Fecha: jun-2017 | Precio: 17.90 euros | Ebook:

 

El tamaño de una bolsa

ALFAGUARA

Así define el gran John Berger El tamaño de una bolsa, una de sus obras más lúcidas y conmovedoras, hoy más pertinente que nunca:

«La bolsa en cuestión es una pequeña bolsa de resistentes. Una bolsa se forma cuando dos o más personas se ponen de acuerdo y se unen. Se unen para resistir contra un nuevo orden económico mundial que no puede ser más inhumano. Nos reunimos tú –el lector–, yo y todos aquellos de quienes se habla en los ensayos que contiene este libro: Rembrandt, los pintores de las cuevas rupestres, un campesino rumano, los antiguos egipcios, un experto en la soledad de ciertas habitaciones de hotel, unos perros en la media luz del crepúsculo, un locutor de radio. Y este intercambio refuerza inesperadamente nuestra convicción de que lo que está sucediendo hoy en el mundo es perverso y que las explicaciones que se nos suelen ofrecer al respecto son un montón de mentiras. Nunca he escrito un libro con mayor sensación de urgencia».

En la cubierta de esta edición se reproduce un dibujo inédito que el propio Berger regaló a su traductor al alemán Hans Jürgen Balmes: tan personal, único y expresionista como cada página de este libro excepcional.

Reseñas:
«Una de las voces esenciales para comprender el estado de nuestra sociedad […]. Combina a la perfección compromiso y reflexión.» El Confidencial

«Un autor esencial. […] Una mirada humanista, rebelde y serena al mismo tiempo, la de un renacentista.» Pedro Antonio Curto, El Comercio

«Fue la voz de los frágiles, residuos del mundo moderno a los que su obra otorgó dignidad de reyes.» Javier Rodríguez Marcos, El País

«Su obra parece labrada con una precisión de relojero, y una intimidad que podría confundirse con ternura.» The New York Times Book Review

«Desde D. H. Lawrence no ha habido un escritor como Berger, capaz de ofrecer al mundo tal atención sobre los problemas humanos más disímiles, con una sensualidad que no renuncia a los imperativos de la conciencia y la responsabilidad.» Susan Sontag

«Fue el Leonard Cohen de otra clase de rotunda melancolía: la de la tristeza (social, íntima) que provoca el auténtico saber en mitad de la sociedad capitalista de fauces abiertas y hambre incansable.» Diego Medrano, El Comercio

«Los libros de Berger poseen la peculiar cualidad de parecer libros solo por azar. Hechos de palabras, las portan, sin embargo, con indulgencia, casi a regañadientes, como si igual pudieran estar hechos de lienzo y pintura o, aún mejor, de polvo y paja, barro y hueso.» Herald Tribune

«Un faro de luz tenue pero inagotable, constante, esperanzada.» Àlex Susana, Ara

 

[Comienzo del libro]

 

El techo del dormitorio está pintado de azul pálido. De los dos grandes ganchos oxidados que sobresalen de las vigas colgaba los chorizos y los jamones el campesino que habitó la casa en tiempos. Esta es la habitación en la que estoy escribiendo. Por la ventana se ven unos ciruelos viejos cuyos frutos empiezan a tener un intenso azul oscuro y, detrás, la colina más cercana, la primera estribación de las montañas.

Temprano esta mañana, cuando todavía no me había levantado, entró una golondrina, dio una vuelta al cuarto, se dio cuenta de su error y volvió a salir por la ventana; sobrevoló los ciruelos y se posó en el cable del teléfono. Cuento este pequeño incidente porque me parece que guarda cierto paralelismo con las fotografías de Pentti Sammallahti. Estas también son infrecuentes, como la golondrina en el dormitorio.

Hace dos años que tengo estas fotos en casa. Las saco muchas veces de la carpeta donde las guardo y se las enseño a los amigos que pasan. Primero se quedan boquiabiertos y luego las observan detenidamente, sonriendo. Miran los lugares fotografiados durante mucho más tiempo del que es normal mirar una fotografía. A veces me preguntan si conozco a Pentti Sammallahti personalmente. O en qué parte de Rusia fueron tomadas. Cuándo. Nunca intentan dar palabras al evidente placer que les producen. Se limitan a contemplarlas y a recordar. ¿Qué recuerdan?

En todas las imágenes hay un perro, por lo menos. De esto no hay duda, y podría ser un truco sin más. Pero, en realidad, los perros están ahí para darnos la llave que abre la puerta. No, no la puerta; la cancela de un jardín, pues en ellas todo está fuera, fuera y más allá.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]