Ficha técnica

Título: El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres | Selección: Marta Peirano | Edición: Marta Peirano y Sonia Bueno Gómez-Tejedor | Introducción: Patrick J. Gyger | Editorial: Impedimenta | Páginas: 400 | Encuadernación: Rústica | Primera edición: mayo 2009 | ISBN: 978-84-96550-7-5 | PVP: 22,95 euros

El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres

EDITORIAL IMPEDIMENTA

 

Todas las épocas tienen sus autómatas. Pero la edad dorada de los creadores de «anatomías vivientes» nace con los émulos del gran Jacques de Vaucanson, artífice del célebre «Pato con Aparato Digestivo», una criatura de cobre capaz de «comer, beber, graznar, chapotear y hacer sus necesidades en una palangana de plata». «Si no fuera por el pato cagón -irónizó Voltaire- ¡nadie recordaría la gloria de Francia!» La imaginación popular se excitaría durante décadas con «el Turco» de von Kempelen, un autómata de notoriedad extraordinaria, jugador de ajedrez invencible que derrotaría a las mejores mentes pensantes del mundo, incluido Napoleón. De ahí solo hay un pequeño paso hasta las aterradoras fantasías de E. T. A. Hoffmann, Edgar Allan Poe o Ambrose Bierce, hasta las interpretaciones psicoanalíticas de Sigmund Freud, las malvadas andreidas de la Metropolis de Thea von Harbou, La Eva futura de Villiers de l’Isle-Adam o las apocalípticas predicciones de Isaac Asimov o Vernor Vinge.

 

INTRODUCCIÓN

Patrick J. Gyger

¿Por que habríamos de interesarnos, en el siglo XXI, por los autómatas? No son acaso reliquias de otra época tecnológica, hoy ya superada y, por lo tanto, completamente obsoletas? Es cierto que la historia de los seres artificiales es antigua: es la historia de la influencia de la técnica en el mundo. Pero la temática de la criatura mecánica no levanta el vuelo realmente hasta la irrupción de las ideas filosóficas de los siglos XVII y XVIII (y los progresos científicos que las acompanaron). En el Siglo de las Luces, el Todopoderoso se convierte sobre todo en el Gran Relojero: «El cuerpo humano es un reloj, pero un reloj inmenso», escribió en 1747 Julien Offray de La Mettrie en su tratado El hombre máquina, antes de evocar al fabricante de automatas Jacques de Vaucanson. Para el filósofo, la Naturaleza es racional, y por consiguiente inteligible y asimilable. De ello se infiere lógicamente que los seres humanos pueden ser reproducidos en forma de maquinas. Si bien nuestra complejidad parecería imposibilitar dicha imitación, los ingenieros alcanzarían la hazana con el tiempo. Asi pues, Vaucanson creó a un flautista capaz de tocar varias melodías. En cuanto al autómata parlante, se trata de «una máquina que no puede ya considerarse imposible de realizar, especialmente por obra de un nuevo Prometeo».

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