Ficha técnica

Título: El puño invisible. Arte, revolución y un siglo de cambios culturales | Autor: Carlos Granés | Editorial: Taurus | Colección:  Taurus Pensamiento | Género: Ensayo | ISBN: 9788430609055| Páginas: 469 | Formato:  15 x 24 cm.| Encuadernación: Rústica |  PVP: 22,00 € | Publicación: 14 de Diciembre de 2011 | Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco 2011

El puño invisible

TAURUS

A inicios del siglo XX, en la apacible y neutral Suiza, convivieron dos grupos revolucionarios: los primeros -bajo la férula de Lenin- se proponían transformar la sociedad, la economía y la política; los segundos -agrupados en el dadaísmo- se preparaban para alterar las mentes, las costumbres, los valores y la forma de vivir de las personas. ¿Cuáles fueron los desenlaces de esas revoluciones? La socialista se derrumbó en los años ochenta tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética. La segunda, la de las vanguardias, se enfrentó a un destino paradójico: a pesar de que cada una de las batallas utópicas condujo a la derrota, sus acciones lograron imponerse y ganar adeptos.

Carlos Granés ofrece al lector el recuento de las corrientes vanguardistas (desde la irrupción de Marinetti y el futurismo hasta los «jóvenes indignados» de España) y sus protagonistas, y se adentra en los distintos espacios donde se han hecho presentes: las artes plásticas -con Duchamp a la cabeza-, la literatura -desde el dadá hasta los beats y obras más recientes-, las propuestas educativas -como Black Mountain College-, la música experimental y «popular» -como ocurre con los trabajos de John Cage y de los Sex Pistols- e, incluso, en algunos movimientos sociales como el hippismo y análisis sociológicos como el situacionismo.

La revolución y la invitación a vivir la vida como si fuera una eterna fiesta, una soireé turbulenta y excitante, son los temas que explora el autor de El puño invisible, además del impacto de las vanguardias en sociedades cada vez más ávidas de experiencias fuertes, espectáculos emocionantes, aventuras transgresoras y actitudes rebeldes.

«Por la importancia del tema, la amplitud y la profundidad de la documentación y la creatividad con que la maneja, por la calidad de su escritura -rica, amena y apasionante-, el jurado consideró que Carlos Granés Maya debía ser ganador con el Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco 2011.»

Extracto del acta del jurado, compuesto por Fernando Savater, Gonzalo Celorio, Héctor Abad Faciolince, José Balza, Rafael Rojas y Margarita Valencia.

 

INTRODUCCIÓN

Todavía no se tiene conciencia
plena de la influencia del dadaísmo.
George Steiner

El 7 de junio de 1917, el dadaísta Hugo Ball anotó en su diario:

Y mientras inaugurábamos la galería de Bahnhofstrasse, los rusos viajaron a Petersburgo para poner en pie la revolución. ¿No será el dadaísmo, como símbolo y como gesto, la contra del bolchevismo? ¿No opone la cara quijotesca, inoportuna, inaprensible del mundo a la destrucción y al cálculo total? Será interesante observar lo que ocurre allí y aquí.

Ball quería saber qué ocurriría con aquellos rusos que emprendían el largo camino hasta la Estación de Finlandia, en San Petersburgo, porque los conocía. Eran sus vecinos. Lenin planeó los últimos detalles de la revolución bolchevique desde su residencia en Zúrich, en el número 14 de la Spiegelgasse, un callejón en el que también se encontraba el Cabaret Voltaire, la guarida de artistas iconoclastas regentada por Ball. Allí también se planeaba una revolución, la revolución dadaísta. Por un azar de la historia, en una misma manzana de una ciudad sosegada, en medio de un país neutral y tranquilo, se urdieron las conspiraciones más turbulentas y exaltadas del siglo 88. Artistas y políticos revolucionarios compartieron calzada e, incluso, según algunos testimonios, mesa en el Cabaret Voltaire, donde Lenin habría ido a ver los espectáculos provocadores de Tristan Tzara y los demás dadaístas. Dos revoluciones estaban en marcha, una política, la otra cultural; una dispuesta a desmantelar las estructuras de los Estados y alterar el funcionamiento de la economía y la administración de la propiedad y el poder; la otra dispuesta a transformar las mentes, las costumbres, los valores y la forma de vivir de las personas.

     Suele decirse que la revolución bolchevique triunfó y que las vanguardias perdieron. Lenin transformó Rusia y sus ideas se extendieron con el tiempo a Europa del Este, África, Asia y Latinoamérica. En cambio, ¿qué pasó con el dadaísmo?, ¿qué ocurrió con las vanguardias que vinieron después? ¿Perdieron la batalla? ¿Se evaporaron dejando sólo anécdotas curiosas y alguna que otra obra de arte memorable?

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