Ficha técnica

Título: El oprobio del hambre. Alimentos, justicia y dinero en el siglo XXI   | Autor:  David Rieff | Editorial: TaurusColección:  Pensamiento | Páginas: 400 | ISBN: 9788430617999 | Precio: 12,99 euros |  Fecha:  Enero 2016 |

El oprobio del hambre

TAURUS

Mientras los defensores de los derechos de los alimentos (muchos asociados a partidos verdes, en países tanto ricos como pobres), así como los partidarios de los cultivos tradicionales, rechazan la intervención de la tecnología y la agroindustria, numerosos economistas predicen que con las políticas adecuadas, la pobreza en África puede acabarse en veinte años. Los filantrocapitalistas Bill Gates y Warren Buffet invierten miles de millones en tecnología, confiando en ésta para resolver el problema.

Por su parte, David Rieff, tras treinta años de estudio y elaboración de informes sobre ayuda humanitaria y desarrollo, pone en el punto de mira las pretensiones de ambas partes y se pregunta si alguno de estos esfuerzos va a resolver la crisis. El cambio climático, los gobiernos inestables que reciben ayuda, la íntima relación entre el sector filantrópico y gigantes agrícolas como Monsanto y Syngenta, son algunos de los factores, a menudo ignorados, que él incorpora al debate.

El oprobio del hambre es el único libro que no se toma al pie de la letra las preciadas afirmaciones de cada una de las partes. A este reto crucial para el futuro de la humanidad, Rieff ofrece una respuesta positiva pero cautelosa: la respuesta a la pregunta central es sí, siempre y cuando no confundamos nuestras esperanzas con la realidad ni las buenas intenciones con capacidad.

 

INTRODUCCIÓN

Se suponía que no se presentaría semejante crisis. Si en el año 2000 se hubiera preguntado a la mayoría de los reconocidos expertos en desarrollo que identificaran aquellos factores que en su opinión más harían peligrar sus esfuerzos por reducir considerablemente la pobreza mundial en el nuevo milenio, es muy poco probable que hubieran mencionado el repunte radical y repentino del precio de los principales productos agrícolas, así como el de los alimentos básicos elaborados con ellos, de los cuales dependían, literalmente, los pobres del mundo para sobrevivir. Lo que parece evidente en retrospectiva -que había llegado abruptamente a su fin el prolongado periodo en que los precios de los alimentos disminuían progresivamente- no era en absoluto evidente en aquel entonces. Como reconoció Rajiv Shah, en esa época director de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) con el presidente Barack Obama: «A finales de los años noventa la seguridad alimentaria mundial casi había dejado de ser prioritaria en los asuntos internacionales». Las razones fueron en parte empíricas (aunque evidentemente, en retrospectiva no lo suficiente) y en parte ideológicas, incluso en una supuesta era postideológica. La parte empírica se basa en lo que parecía una disminución secular y no transitoria del precio de los alimentos básicos, los cuales, en 2000, estaban en su mínimo histórico. La parte ideológica radicaba en la presunción de que, en palabras de Shah, «el éxito de la revolución verde [en la agricultura] había permitido a cientos de millones de personas en América Latina y Asia evitar una vida de hambre y pobreza extremas. Los gobiernos -desarrollados y en desarrollo por igual- dieron por hecho que ese éxito se extendería y recortaron sus inversiones en agricultura, lo que les permitió a su vez centrar su atención en otras prioridades».

     Se equivocaron palmariamente. A finales de 2006 los precios del trigo, el arroz, el maíz y la soja -los cuatro alimentos básicos de los que principalmente dependen casi tres mil millones de personas que viven con menos de dos dólares al día, no solo como otro elemento entre varios de su dieta (como es el caso en el mundo rico), sino los comestibles de los que dependen casi exclusivamente para evitar pasar hambre- comenzaron a incrementarse vertiginosamente en los mercados mundiales.

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