Ficha técnica

Título: El misterio de la orquídea Calavera | Autor: Élmer Mendoza | Editorial: Tusquets | Colección: Andanzas | Páginas: 287 |  ISBN: 978-84-8383-969-0 | Precio: 18 euros 

El misterio de la orquídea Calavera

TUSQUETS

Ante el gran éxito de la saga del detective Edgar «el Zurdo» Mendieta, Élmer Mendoza nos sorprende con la primera entrega de la serie protagonizada por «el Capi» Garay. Con apenas 18 años, debe idear un plan para reunir cuatro millones de dólares en tres días luego de recibir una llamada amenazante: han secuestrado a su padre. Es el momento de demostrar a los demás y a sí mismo que no es un adolescente inútil. Al emprender su viaje a Xilitla para probar suerte como negociador, halla El misterio de la orquídea Calavera en el librero de un hotel.

En sus páginas descubre la fascinante historia de Edward James y de cómo fundó Las Pozas, un parque surrealista en la selva mexicana. «El Capi» vivirá el goce de leer cuando la ficción cobra vida con una enigmática orquídea que se hace presente en su viaje. Entre el padre secuestrado, el misterio de Las Pozas, la vida de James y unas severas alergias que no le dan tregua, terminará por entender que resolver problemas reales tiene sus complicaciones.

Contraseñas

Las vacaciones de verano son las mejores. No sólo no  hay clases por dos fugaces meses y te levantas tarde, sino que no te obligan a ir a la iglesia el viernes o a esas largas y aburridas cenas en casa de los abuelos o de los tíos exitosos. Guácala. Son las mejores si no recibes una llamada a las ocho de la noche para decirte que han secuestrado a tu padre, que quieren cuatro millones de dólares y que no se te ocurra avisar a la policía. Ay, güey.

Cenábamos tan tranquilamente mi madre y yo que sin disimular sorbía el espagueti, desmenuzaba el pan al lado del plato, golpeaba el vaso de Chocomilk contra la mesa y respondía desde elWhatsApp a mis amigos, pinches locos. Valeria, mi hermana mayor, se había ido con su novio y Fritzia, la de dieciséis, se había largado al rancho esta mañana; claro, aunque le gusta cabalgar y tiene su caballo, es para librarse de mamá; poco le importan los mosquitos o estar sola con el personal pues papá anda comprando toros brasileños por San Luis Potosí. Está bien, así descanso de ellas, son las güeyes más enfadosas del mundo.

¿Capi, qué te pasa, no puedes cenar como la gente decente?

Grita mamá francamente alterada, y eso que apenas es el segundo día en casa.

¿Cómo cena la gente decente, ma?

Callados y en paz, no dejan su cochinero ni hacen tanto barullo.

Qué aburridos.

Y deja ese celular en paz; si estuviera Valeria aquí no te pasarías de listo.

Pero mi hermana mayor disfruta con su novio en Mazatlán y de allí partirán a Los Cabos, me lo dijo antes de largarse para dejar en claro su supremacía. Mi madre empieza a llorar de impotencia.

Ya verás cuando regrese tu padre, él sabrá meterte en cintura con unos buenos cintarazos.

Por favor, mamá, no exageres.

Un día voy a largarme adonde nadie me conozca.

Entonces suena el teléfono. No me muevo, es mamá quien descuelga el inalámbrico. Su llanto siempre nos hace reír, la verdad es que tiene su gracia, es muy frecuente y como que la embellece. Papá me confió una vez que fue uno de los detalles que lo habían conquistado.

Familia Garay.

La veo escuchar.

¿Qué?

Llevarse la mano a la boca.

¡Dios mío!

Y desplomarse desmayada.

¿Qué onda, ma?

Me levanto con cierta calma porque se desmaya a menudo.

Voy hasta ella, tomo el teléfono:

¿Quién habla?

Tenemos a Camilo Garay, pendejo, queremos cuatro millones de dólares, mañana te daré instrucciones para que nos entregues el dinero, si llamas a la policía el tipo es fiambre.

Clic.

Siento horrible, ¿fiambre? Quedo petrificado, ¿es una broma?, ¿un secuestro real o un secuestro virtual? Tengo un vacío en el estómago y comezón en la espalda. Mi papá es un buen hombre que trabaja todo el día, poco a poco ha hecho crecer el rancho ganadero que le heredó mi abuelo Ramón y vivimos bien, aunque no creo que tengamos tanto dinero. ¿Fue en San Luis? Es un gordito simpático, a pesar de sus cuarenta y siete cumplidos sus consejos funcionan y podemos confiar en él. Noto mi boca hinchada, hasta mi hermana mayor le confiesa sus deslices con los idiotas que la llaman a cualquier hora. Se me humedecen los ojos. Apenas lo puedo creer, y piden cuatro millones de dólares, ¿serán gringos los secuestradores? La comezón en la espalda es leve pero molesta. Me rasco como puedo. Me duele el estómago, nunca me había impresionado tanto.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]