Ficha técnica

Título: El más bello amor. Una antología | Autores: Théophile Gautier, Edgar Allan Poe, Honoré de Balzac, Charles Baudelaire, Émile Zola, Guy de Maupassant | Edición: Mauro Armiño  | Editorial: Siruela  | Colección: Libros del Tiempo 345 | Encuadernación: Cartoné | Páginas: 372 | Dimensiones: 145 x 215 mm |  ISBN:978-84-16964-26-0 | Fecha: feb-2017 | Precio: 19,99 euros | Ebook: 9,99 euros

El más bello amor. Una antología

SIRUELA

De la mano de los más grandes maestros de la narrativa universal, esta exquisita selección propone un apasionante itinerario a través del sentimiento amoroso en sus múltiples variantes.

Desde el Cantar de los Cantares sabemos que «más fuerte que la muerte es el amor». El impulso de esa idea ha recorrido siglos, ha moldeado costumbres, ha invadido la literatura, la música o la pintura de forma muy distinta a lo largo del tiempo. Su aparente origen natural ha ido cargándose de matices, de gradaciones, de formas más profundas a medida que la civilización y la cultura han modificado todos los aspectos de la sociedad. Heredero de los cambios que, bajo la bandera de la libertad individual, trajo la Ilustración, el siglo XIX moduló el amor de manera muy diversa, especialmente a partir del momento en que la mujer tomó las riendas de sus sentimientos para no admitir en ese aspecto más autoridad que ella misma.

En esta antología, que recoge la mejor prosa del periodo literario en que se forjaron esas nuevas formas de poner en práctica la sensibilidad, se despliegan algunas de las infinitas tonalidades de la pasión amorosa: desde la ternura a los celos, desde los misterios equívocos a las adoraciones sublimes que van, como ya anticipaba el versículo bíblico, más allá de la vida.

Honoré de Balzac, Théophile Gautier, Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Jules Barbey d’Aurevilly, Émile Zola, Auguste Villiers de l’Isle-Adam, Guy de Maupassant, Marcel Proust, Antón P. Chéjov.

 

Prólogo

 

«En qué medida en el amor importa la cuestión de la felicidad personal: todo eso es algo desconocido y cada cual puede interpretarlo como mejor le parezca. Hasta la fecha solo se ha afirmado del amor una verdad indiscutible, a saber, que «es un gran misterio», todo lo demás que se ha escrito y dicho no propone ninguna solución, sino que se limita a plantear cuestiones que siguen sin resolver. Así, la explicación que parecería convenir en un caso no se ajusta a decenas de otros, de modo que lo mejor -en mi opinión- es estudiar cada caso por separado, sin tratar de generalizar».

Chéjov, «Del amor»

Los estudios psicológicos han abundado durante el pasado siglo XX en averiguaciones, indagaciones, pesquisas y análisis sobre qué sea el amor. Y han llegado a conclusiones sobre las causas de la atracción sexual entre personas, después de dividir químicamente las regiones cerebrales que intervienen en ese hecho: el hipocampo, el hipotálamo y el córtex del cíngulo interior, áreas que al parecer se activan para permitir al otro penetrar en nuestro yo mientras se desactivan la amígdala y el córtex frontal, que pisarían el freno para no tener en cuenta la negatividad resultante del análisis de la otra persona. El hipotálamo produciría dos hormonas claves -la oxitocina y la vasopresina- para que el amor romántico invada el pecho de los enamorados y lleguen a tocar el cielo de la felicidad en un estado de éxtasis que podría durar, si no eternamente, al menos el tiempo suficiente para dar la impresión de felicidad a la pareja.

Si deben apreciarse en lo que científicamente valen los esfuerzos de la neurobiología, la psiquiatría y la psicología durante el pasado siglo, en última instancia solo parecen resolver ecuaciones generales sobre la química que se ejerce en el cuerpo y en el cerebro de las personas, y no aportan gran cosa a la opinión que Antón Chéjov plantea en el epígrafe: «de modo que lo mejor es estudiar cada caso por separado, sin tratar de generalizar».

 

 

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