Ficha técnica

Título: El intelectual melancólico. Un panfleto | Autor: Jordi Gracia  | Editorial: Anagrama | Colección:  Argumentos | Género: Ensayo | ISBN: 978-84-339-6333-8 | Páginas: 104 | |  PVP: 12,50 € | Publicación: Octubre de 2011

El intelectual melancólico. Un panfleto

ANAGRAMA

Al autor de este cuaderno, nacido en Barcelona en 1965 y profesor de universidad desde hace veinte años, le llegará un día u otro la hora de la melancolía. Mientras tanto, se protege contra ella proponiendo una diatriba contra quienes leen en clave depresiva las transformaciones del presente. Pero ni la cultura humanística está en bancarrota, ni la literatura europea ha perdido el norte, ni las condiciones de posibilidad de una alta cultura han empeorado desde que nos ahogamos en Internet o nos movemos en AVE. Por eso es un panfleto: porque, a pesar de las razones para la inquietud, todavía al autor le estimula la alegría de la pluralidad y la multiplicación, y encuentra muchas más razones para la fecundidad futura, sin que vea en el horizonte nubarrones de indigencia más oscuros de lo habitual. Lo que sí ve son motivaciones superficiales para el desconcierto intelectual.  

 

PÁGINAS DEL LIBRO

     Este cuadernillo ha acabado titulándose El intelectual meláncolico. Un panfleto porque el editor no aceptaba titularlo Panfleto contra el prestigio de la melancolía entre los intelectuales afectados por el síndrome del narciso herido. Al final ha quedado reducido a su asepsia actual porque el mismo editor creyó que era demasiado título para tan poco texto y tenía razón. Es mucho más exacto ahora y no desmiente lo que le pasa al autor: prefiere la sombra de Falstaff, del Doctor Johnson, de la tradición estoica o epicúrea y le subleva la afectación melancólica, teatralmente motivada. Pero sobre todo le revienta la particular deformación intelectual que proyecta sobre la realidad un estado de ánimo de etiología estrictamente privada y llamativamentemente sencilla: la frustración en el límite de la edad productiva, el desengaño frente a las mutaciones sociales imprevistas, la herida abierta de una vanidad nunca estabilizada.

     Las enfermedades morales nos las ganamos a pulso cada uno de nosotros, así que el veneno no está en la afectación individual sino en el crédito público que prestigia la melancolía del intelectual.

     Muchos de ellos encarnan hoy las múltiples variantes del éxito, pero demasiadas veces escriben desde el resentimiento y son escuchados como príncipes valientes contra el envilecimiento moral y cultural de nuestra sociedad. La melancolía se ha adueñado de ellos porque nada está siendo como debería y, para empezar por lo inmediato, las cifras de ventas de sus libros suelen estar lejos de las escandalosas cantidades que manejan otros: unas veces más jóvenes, otras insolentemente más jóvenes, y por lo general, a sus ojos, semideficientes o puros indigentes intelectuales.

     El lector ya sabe, por tanto, que este librito llega de otro melancólico fundamentalmente asustado e incluso proclive a contraer la enfermedad de forma prematura. A veces me parece que este panfleto nace del miedo a la melancolía y de la necesidad de conjurarla, aunque uno esté bien lejos de ostentar autoridad alguna, como no sea en el muy inestable territorio de su parcela académica. Es verdad también, sin embargo, que la melancolía de la que trata este libelo procede de una estirpe diversa de la que Aristóteles asoció con la genialidad o Marsilio Ficino pegó a la creación o Robert Burton rastreó como un sabueso enloquecido en la tradición de Occidente. Mi melancolía protagonista no es la del poeta inspirado o el novelista mayor ni es la resonancia necesaria de un solo de John Coltrane o de un fotograma de Von Stroheim. Ni siquiera es esa melancolía que necesita la alegría para detectarse tontamente dormida.

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