Ficha técnica

Título: El imperio de los sinsentidos | Autor: Kathy Acker | Editorial: Escalera | Colección: PRECURSORES | Formato: 15 x 21 cm | Encuadernación: Rústica | ISBN: 9788493948924 | Tamaño: 278 páginas | PVP: 16,50 €

 

El imperio de los sinsentidos

Escrita en 1985 y ambientada en un futuro cercano que bien podría coincidir con nuestros convulsos días, El imperio de los sinsentidos recrea la mente atormentada de Abhor y Thivai, terroristas y amantes que pululan sin rumbo por un París devastado, por los desiertos de Argelia, por las enjoyadas calles de Zúrich y los pasillos del Pentágono, una descarnada odisea pirata y motera por las cloacas de la moral humana a través de la cual Acker arremete contra el capitalismo, las multinacionales, los gobiernos occidentales, la policía, los hombres, el racismo, las mujeres, los cerdos, la Iglesia y la dominación sexual.
Esta novela es un tiro en la nuca a la opresión, una ráfaga de metralla para el subconsciente y un canto ensangrentado a la libertad en el que Acker no escatima en el uso de la más extrema violencia verbal, a la vez que logra proveer de sentimientos a la quirúrgica técnica narrativa heredada de William Burroughs, su mentor.

La brillantez arrolladora de esta historia reside en que no hay por dónde cogerla ni existe un antídoto contra ella. Kathy Acker es la enfermedad más saludable de nuestro tiempo.

DOUG RICE, The Pittsburgh Press

La verdad de un mundo abominable expresada con belleza. Si pretendes entender la importancia de Kathy Acker como escritora, te sugiero que dejes de lado los prejuicios, dejes de buscarle sentido a las cosas y leas este libro de inmediato.

ALAN MOORE, City Limits

PRIMERAS PÁGINAS

I

Violación por el padre

(Abhor habla a través de Thivai)

 Érase Abhor, mi pareja, parte robot y parte negra; me contó de su infancia:

Mi abuela

La madre de mi padre. Vino de ella. Y ella venía de una familia judeoalemana rica de verdad.

Pero cuando aún era niña, por todo el lío de la mierda nacionalista pre-nazi en Alemania, ya sabes, su familia tuvo que dejar Alemania. No un exilio político exactamente. Más bien un exilio político… voluntario. Para escapar de esos guetos pre-nazis la familia tuvo que pagar, de sus arcas. El dinero es el precio y el coste de la huida política. El dinero era el precio y el coste del capitalismo. Pero ahora hay multinacionales. Nana (mi abuela) llegó a París con sus padres sin un céntimo.

Como muchos pobres, sus padres la pusieron a hacer la calle. A ganar dinero. Tenía la edad adecuada, diez años. A esa edad mi abuela era guapa. Ya de niña su belleza era casi equiparable a su determinada terquedad para ser alguien y sacarle partido a la vida. No estaba dispuesta a prostituirse eternamente. A medida que se hacía mayor, mi abuela se volvió más obstinada. 

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