Ficha técnica

Título: El imperio comanche | Autor: Pekka Hämäläinen | Editorial: Península | Traducción: Ricardo García Pérez | Formato: Rústica con solapas | Páginas: 728 | ISBN: 978-84-9942-215-2 | Precio: 44,90 euros

El imperio comanche

PENÍNSULA

 

Esta excepcional obra recupera la memoria olvidada de la nación Comanche que fue capaz de mantener su identidad hasta su exterminio.

La imagen del lejano Oeste, construida a través de los westerns, forma parte de la iconografía popular. En estas películas, los indios, nativos norteamericanos, aparecían como un obstáculo para el progreso y la civilización. Sin embargo, basta detenerse un instante en su historia para comprender que más allá de los tópicos, tenían su propio mundo social y cultural.

Entre los diferentes pueblos indios de Norteamérica y México, los Comanches forjaron un autentico imperio comercial. Una nación nómada, con una flexible estructura económica y guerrera, que opuso feroz resistencia a imperios como el británico y el español, y a naciones como las incipientes EE.UU. y México.

Desde el sudoeste de Estados Unidos hasta el norte de México, pasando por las grandes llanuras tejanas y la Baja California, los comanches dominaron a las tribus que habitaban su mismo territorio, siendo capaces de aterrorizar a los apaches y, hasta finales del siglo XIX, resistir el avance del ejército estadounidense con sus colonos.

Esta obra, excepcional, recupera la memoria olvidada un pueblo, la nación Comanche, que fue capaz, hasta su exterminio, de mantener su identidad.

 

 

 

INTRODUCCIÓN
COLONIALISMO INVERTIDO 

 

Este libro trata de un imperio norteamericano que, según los manuales de historia al uso, no existió. Narra la conocida trama de expansión, resistencia, conquista y desaparición, pero los papeles habituales se han invertido: se trata de un relato en el que los indios se expanden, ordenan y prosperan, y los colonos europeos resisten, se repliegan y luchan por sobrevivir.

En los albores del siglo XVIII los comanches eran una pequeña tribu de cazadores recolectores que vivían en los escarpados desfiladeros de la remota frontera septentrional del reino español de Nuevo México. Eran unos recién llegados que habían huido de los disturbios políticos y las disputas internas de sus territorios de origen tradicionales, en las Grandes Llanuras del centro, y hacían todo lo posible por reconstruir su forma de vida en una tierra extraña cuya incorporación al universo español parecía inminente. Fue aquí, en la punta de lanza del imperio más grande del mundo, donde los comanches iniciaron una expansión explosiva. Compraron y robaron caballos en Nuevo México, se reinventaron a sí mismos como guerreros a caballo y volvieron a pergeñar su lugar en el mundo. Entraron por la fuerza en las llanuras meridionales, desplazaron a los apaches y a otras naciones indias que allí habitaban y, en el transcurso de tres generaciones, forjaron un territorio inmenso, más extenso que el conjunto de la zona situada al norte del río Grande, que en aquella época estaba bajo control europeo. Se convirtieron en los «señores de las llanuras meridionales», unos jinetes feroces y belicosos que frenaron las incursiones euroamericanas en el sudoeste del actual Estados Unidos* hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX. 

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