Ficha técnica

Título: El hombre de los dados | Autor: Luke Rhinehart | Traducción: Manuel Manzano |  Editorial: Malpaso Páginas 571 | Formato: 14 x 21 cm  |  Encuadernación: Tapa dura  Precio: 240 euros |  Fecha: mayo 2016 | ebook: 8,99 euros

El hombre de los dados

MALPASO

Un exitoso psiquiatra neoyorquino, que comparte nombre con el narrador de esta historia, entra en crisis (o más bien en barrena) y comienza a poner en duda los procedimientos «científicos» que lo han convertido en una eminencia. Esa perpleja incertidumbre lo llevará a postular el azar como paliativo de la neurosis y los dados como antídoto contra el agobio de la libertad cotidiana. Entregado a la tiranía de lo aleatorio, el médico de almas se abandona a una alegre espiral de sexo, droga, violencia y mentira que, paradójicamente (o no), le abre de nuevo las puertas del prestigio social: miles de chalados lo admiran con religiosa devoción y de pronto se ve a la cabeza (y a los pies) de una secta descabellada. Su gozo en un pozo dadaísta. Lo que empezó como un juego acaba para él en un infierno cargado de molestias y para nosotros en una catarata de risas.

¿Moraleja? Tal vez no hay respuestas inapelables; tal vez debemos aprender a vivir con nuestros demonios; o sea, a convivir con nosotros mismos. O tal vez ocurra lo opuesto. Aunque lo más probable (dentro de lo aleatorio) es que no tengamos ni la más remota idea. 

«El gran novelista del siglo XX.» Loaded Magazine

«Reveladora, ingeniosa y hermosamente cómica.» Anthony Burgess

«Brillante. Espectacular.» Colin Wilson 

 

PREFACIO

«El estilo es el hombre», dijo una vez Richard Nixon, y consagró su vida a aburrir a sus lectores.

     ¿Pero qué hacer si no hay un solo hombre? ¿No hay un solo estilo? ¿Debería variar el estilo conforme varía el hombre que está  escribiendo su autobiografía o conforme el hombre pasado escribe sobre la variación? Los críticos literarios insistirían en que el estilo de un capítulo debe ajustarse al hombre cuya vida está siendo relatada: una exigencia tan sensata que debería ser por ello mismo sistemáticamente desobedecida. Lo cómico plasmado como alta tragedia, los acontecimientos diarios descritos por un loco, un romántico descrito por un científico. Así es como debe ser. Pero no perdamos más tiempo con el estilo. Si por casualidad estilo y fondo coinciden en alguno de estos capítulos, será un feliz accidente que esperemos que no se repita con demasiada insistencia.

     Un caos brillante: eso es lo que será mi autobiografía. Observaré un orden cronológico, lo que hoy en día no deja de ser una osada novedad. Pero mi estilo será aleatorio, según la sabiduría de los dados. Me enfadaré y me alegraré, me felicitaré y me despreciaré. Cambiaré de primera persona a tercera. Usaré el método del narrador omnisciente, una manera de narrar generalmente reservada para el Otro. Cuando haya distorsiones o digresiones en la historia de mi vida, me agarraré a ellas con todas mis fuerzas, porque, como se sabe, una mentira bien contada es un obsequio de los dioses. Aunque la realidad de la vida del hombre de los dados es mucho más interesante que la fantasía más inspirada: la realidad dominará por su valor de distracción. 

     Cuento la historia de mi vida por esa humilde razón que ha inspirado a todo aquél que lo ha hecho: para demostrar al mundo que soy alguien extraordinario. Fracasaré, por supuesto, como los demás. Elvis Presley dijo una vez, nadie podrá refutarlo: «Ser grande es ser incomprendido». Hablo sobre el intento natural de un hombre de realizarse de un modo nuevo y, por eso, me llamarán loco. Que lo hagan. Si fuera de otra manera, sabría que había fracasado.

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