Ficha técnica

Título: El eterno | Autora: Joann Sfar | Traductor: Joan Riambau Möller | Editorial: Reservoir Books | Género: Novela | ISBN: 9788439729358  | Páginas: 416 |  PVP: 19,90 euros | ebook: 8, 99 €

El eterno

RESERVOIR BOOKS

La mirada poética e inteligente de Joann Sfar presenta EL ETERNO, una historia actual, divertida y audaz, donde el humor y la ironía del autor ofrecen una curiosa idea del amor.

En esta primera novela, que aúna  la originalidad y profundidad de la obra de Joann Sfar, están presentes las temáticas predilectas del autor: filosofía y judaísmo, humor y truculencia, sensualidad y emoción. Una mezcla de historia, filosofía, erotismo, humor y sangre.

Los vampiros no existen.

El psicoanálisis no funciona.

Estaban verdaderamente hechos para encontrarse.

Ionas, joven violinista judío, muere en una batalla en 1917 y, para su desgracia, regresa a la vida en forma de vampiro. Desde entonces solo tiene una obsesión: reencontrarse con el amor de su vida, Hiéléna. Su nueva vida de vampiro, sin embargo, le trae complicaciones, pues tiene que beber sangre para alimentarse, lo cual le hace sentir tremendamente culpable y deprimido. Casi un siglo después, Ionas vive en Nueva York y encuentra en Rebecka Streisand, una psicoanalista que acaba de quedarse viuda de una famosa estrella de rock, una _ gura que le ayudará a superar su soledad y su culpabilidad. Después de tantos años, tal vez sea posible vivir en armonía con sus demonios.

«La novela más original del año. Sfar sopla en una copa de vino blanco y aparecen burbujas de champán.» Thierry Gandillot, Les Echos

«Formidable. Tenemos a Nosferatu revisitado por Woody Allen y Stephen King. Una locura genial y muy audaz.» François Busnel, La Grande Librairie

«Una historia excepcional. Sfar vampiriza el género de la novela.» Florent Georgesco, Le Monde

«Joann Sfar es el Picasso del siglo XXI.» Javier Mariscal

«Vampiros, monstruos y demás calaña. De niños, la mayoría teníamos miedo de los monstruos que habitaban bajo la cama. Menos Sfar, claro, que tenía unas  ganas locas de jugar con ellos. Una aspiración que no sé si conseguiría de infante, pero que de adulto comparte con todos nosotros en series donde fantasmas, vampiros, mujeres mandrágora y árboles vivientes conviven en armonía.» Álvaro Pons, El País

1

     -Si toco el violín la despertaré.

     -¡Qué más da, siempre está durmiendo!

     -Necesita dormir, Caïn. Las embarazadas duermen mucho.

     -¿Quieres verle las tetas, hermanito? Ya las tenía grandes, pero se le están poniendo…

     -No es mi novia, Caïn.

     -Tampoco es la mía, ¡eso no tiene nada que ver! No es más que una campesina a la que me follo.

     -Sí, pero mi hijo es tuyo -murmuró la ucraniana sin abrir los ojos.

    Se desperezó con la gracia de un plantígrado, lanzó unos cojines contra la pared de la barcaza y se sentó, desnuda, sin que la presencia de Ionas la turbara. Las calas del navío rebosaban de alimentos robados en la región. Hacía mucho calor y cuando Haydée atravesó la estancia para coger de una vasija algo que picotear, Ionas apartó la vista.

     -Parezco un león -repetía ella meneando la cabeza.

     Su cabello pelirrojo le caía hasta el culo. Se envolvió en una piel de oso y volvió a la cama, sentada con las piernas cruzadas. Ionas tomó su violín. Se esforzaba para no quedarse mirándole las pecas, los ojazos achinados y verdes, los labios de negra sobre un rostro blanco. Las muchachas de la Pequeña Rusia tienen a menudo esa belleza que tan bien se acomoda con la hierba en el cabello y la desnudez y que soporta los movimientos groseros. De hecho, se movía como un hombre. Caïn le mordió un pie. Ella rió. Le dio un bocado más fuerte en la pantorrilla y la campesina chilló.

     -¡No tan fuerte, o vas a despertar a todos esos gilipollas!

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