Ficha técnica

Título: El dinero en New Yorker | Autores: Varios | Editorial: Libros del Asteroide| Traducción: Vanesa Casanova | ISBN: 9788415625100 | Páginas: 272 | Formato: 20 x 25 cm | Precio: 23,95 euros

El dinero en The New Yorker

LIBROS DEL ASTEROIDE

VV.AA

 

«Tiene el lector en sus manos una rareza: un libro de viñetas sobre el mundo de las finanzas y la economía extraídas de las páginas de The New Yorker. Digo “rareza” porque la nuestra es una revista dirigida a un público para el que el dinero es algo secundario. […] ¿Qué diantres se le pasa a The New Yorker por la cabeza cuando piensa en el dinero? La respuesta inmediata es: bromear sobre la cuestión.» Así explica Malcolm Gladwell en el prólogo la razón de ser de esta antología de viñetas publicadas en la revista The New Yorker desde 1920 hasta nuestros días.

La selección, realizada por el dibujante y editor de viñetas de la revista, Robert Mankoff, incluye obras de un centenar de artistas y está formada por más de cuatrocientas viñetas aparecidas en la mítica publicación norteamericana a lo largo de los últimos ochenta y cinco años.

Además de una hilarante colección de viñetas, El dinero en The New Yorker ofrece también un panorama de las cuestiones económicas que han preocupado al hombre occidental en el último siglo; por asombroso que parezca, las tribulaciones económicas que tenemos hoy son muy parecidas a las que tenían nuestros abuelos.

Suban o bajen los mercados, estemos o no en crisis, hay una cosa que el ser humano no debería perder jamás: la capacidad de reír. 

 

 

 

 PROLOGO

Malcolm Gladwell

 

Tiene el lector en sus manos una rareza: un libro de viñetas sobre el mundo de las finanzas y la economía extraídas de las páginas de The New Yorker. Digo «rareza» porque la nuestra es una revista dirigida a un público para el que el dinero es algo secundario. Ninguno de nosotros se ve reflejado en ese tipo que se desgañita en mitad de una fiesta proclamando a gritos cómo se forró en el otoño de 2007. No estábamos invitados. Estábamos en casa releyendo Middlemarch. En aquellas ocasiones en las que esta revista se adentra en cuestiones financieras y en todo lo relacionado con Wall Street, lo hace con la distancia propia de un antropólogo. ¿Qué diantres se le pasa a The New Yorker por la cabeza cuando piensa en el dinero? La respuesta inmediata es: bromear sobre la cuestión. Pero hay una respuesta más compleja (y yo no podría formar parte del equipo de redactores del New Yorker si no fuera capaz de ofrecer una respuesta más larga). En cierta ocasión, hace ya mucho tiempo, participé en un retiro corporativo de una gran compañía. Se celebraba en uno de esos resorts escondidos en mitad de la nada. Una de las sesiones de trabajo consistía en un ejercicio de potenciación de la confianza entre los ejecutivos de la empresa. Un grupo formado por aproximadamente ocho ejecutivos tomó asiento alrededor de una mesa de conferencias. A cada uno de ellos se le pidió que contara su vida. El primero en hablar fue el director financiero. Para mi sorpresa, avanzó hasta el centro de la estancia acompañado de un ordenador portátil. Lo encendió, abrió PowerPoint y mostró una diapositiva con una imagen de un anciano. «Este es mi padre», dijo.

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